Caso Vega-Perla Mora

Pobre, de pocas palabras y una paternidad tormentosa, la vida del asesino del policía

Cómo era en la intimidad el joven de 23 años que podría llegar a recibir reclusión perpetua tras haber confesado el crimen del oficial Mario Vega cuando le admitió que le podía haber contagiado Sida. Ahora confirmaron que el muchacho tiene la enfermedad. Por Gustavo Martínez.
miércoles, 14 de marzo de 2012 · 08:50

Por Gustavo Martínez
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

“El me había preguntado: ¿ ?”. Tal vez esa frase de Mónica Albornoz (46), despierte una idea de quién es Pedro Renzo Zamora, el joven de 23 años que confesó haber asesinado de 11 puñaladas en el cuello al oficial de policía Mario Vega (52), quien también era una de las más reconocidas drag queen de la provincia.
Una rústica puerta de lata divide la cocina de una ampliación que usan como depósito en la humilde vivienda del Lote Hogar 9, en Chimbas, a cuatro cuadras del cruce de la calle Rodríguez y Ruta 40, donde el policía Vega había pasado a buscar a Zamora la noche del lunes 12 de diciembre para contratarle sus servicios sexuales. Allí, en esa puerta, vive el recuerdo permanente del confeso asesino: “Renzo macho”, dice un viejo cartel que el muchacho pintó cuando era niño y siempre le decía a sus hermanos mayores que él era “el macho de la casa”.
En medio de la tragedia, ese cartel no es menor para la familia del muchacho, debido a que sólo les quedó su billetera con su DNI como único recuerdo debido a la ausencia de fotos u otras pertenencias.

Renzo es uno de los 7 hijos que tuvieron Mónica Albornoz y Pedro Zamora, un empleado de comercio no registrado. El único ingreso fijo de la familia es una pensión por el último de sus hijos, una nena de 7 años con Síndrome de Dwon. Y esa casa en la que vivía el joven a la hora de cometer el crimen, es compartida por 9 personas: el matrimonio, la nena de 7, otra menor de 15 años, Renzo y una de sus hermanas –que se separó de su pareja- con sus 3 hijos.
Con esos niños, sus sobrinos, solía ir a jugar el hijo que Renzo Zamora tuvo a los 20 años con una chica chimbera menor que él, con la cual nunca formó una pareja estable pero con la cual habían tenido una relación amistosa hasta hace un tiempo atrás. Es que en los días previos a cometer el crimen, Renzo ya había dejado de ir a visitar personalmente a su hijito: “Se sentaba en una esquina y lo veía cómo jugaba porque había tenido algunos problemas de plata con la madre”, describe su madre.

Es que la falta de trabajo para ayudarle económicamente a la madre del niño, y la nueva relación sentimental que ella había empezado a mantener con otro hombre, habían distanciado a Renzo de su hijito de 3 años. Lo que le había provocado un gran vacío. En la familia no creen que el niño haya contraído la enfermedad, porque dicen que, según lo que les contó el abogado defensor Gustavo de la Fuente, la relación de Zamora y el policía Vega era desde hacía un año y ocho meses.

“Zamorita”, como dicen en su casa que lo solían llamar sus amigos, se ganaba la vida haciendo changas: arreglaba la mecánica de las motos; sabía componer teléfonos celulares; había trabajado en una empresa pavimentando calles y hasta había llegado a trabajar en el Easy. “Ahí había conocido a esos dos hombres”, dice su hermana, en relación al policía Vega y su pareja.

En su casa niegan rotundamente que Renzo sea taxi boy, tal cual informó la policía cuando el joven se entregó. Igual dicen que el muchacho nunca les contaba nada de lo que hacía o dejaba de hacer, ya que es una persona de muy pocas palabras, que nunca se metía con nadie, a tal punto que en el vecindario aún están todos conmocionados por su confesa autoría del crimen del policía, en medio de un forcejeo en un hotel por horas cuando el muchacho le exigió que le confirmara si tenía o no Sida.

Es que en el Lote Hogar 9 nunca tuvo problemas con los vecinos. Al contrario, era un muchacho de hacerse de amigos y amigas, a tal punto que hoy en día aún le siguen preguntando cómo se encuentra y le piden a su madre que le manden saludos cuando lo visite en el Penal de Chimbas. Renzo era de juntarse los viernes y sábados con amigos y amigas, pero no le gustaba ir a boliches.

Su madre dice que su buena conducta, y su empeño, habían hecho que terminara correctamente la escuela secundaria en la Normal San Martín.

Zamora le dijo al juez Vega en su confesión que había asesinado al policía cuando este le confesó que lo había contagiado de Sida. Pero la confirmación científica recién se conoció esta semana, cuando los resultados de los exámenes médicos confirmaron que el confeso asesino tiene esa enfermedad.

Las frases de una madre sin consuelo

Trabajo
No tenía trabajo desde hacía 15 días. Arreglaba motos, celulares. Había trabajado en una metalúrgica, pavimentando calle, en el Easy.

Taxi boy
No es verdad que fuera taxi boy. Han dicho tantas cosas malas de él. No sé qué duele más, lo que pasó o las cosas que han dicho de él. Puede que haya salido con esos hombres –Vega y su pareja- pero mi hijo no era taxi boy.

Vega
Me enteré el día del allanamiento de la relación con el policía. Un día él trajo ropa y me dijo que se la habían dado porque había hecho una changita cortando pasto.

Apodo
Nunca nadie le dijo Loco Titi como salió. A él todos los amigos le decían Renzo o Zamorita. No sé por qué la policía inventó todo eso.

Cómo se enteró
Mi hija me dijo: mami, me parece que ese es el celular del policía que han matado. Yo le dije a mi hijo: Renzo, qué cagada te has mandado. El me dijo: mami yo no he hecho nada. Compré el pasaje y lo mandé para Tucumán. Después le pedimos que se venga.

Esperanza
Yo no he hablado nada más con él. No quiero torturarlo con más pregunta. Espero que algún día él me cuente: mami, pasó esto y esto. Lo visito en la cárcel y, cada vez que lo veo, me descompongo.

Pedido
Le pido al juez que tenga clemencia con mi hijo. Ahora él tiene una condena de por vida –por el VIH positivo-. Yo no sé si a mi hijo esos hombres –por Vega y su pareja- lo obligaron a tener relaciones.

Crimen
El no ha hecho eso por venganza. El debe haber tenido un motivo muy grande para haber hecho eso. No sé qué fue lo que le pasó ni qué se le pasó por la cabeza.

Dinero
Nunca lo vimos que anduviera con mucho dinero, ni con ropa cara. Mucho menos que anduviera con ropa o cosas de mujer.

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