en la plata

Brutal asalto a una Madre de Plaza de Mayo

Ocurrió el sábado. Estaba con otras tres personas. Le robaron joyas, una PC y $ 500. “Se ensañaron cuando les dije que era una Madre”, contó.
miércoles, 14 de marzo de 2012 · 08:59

“Se ensañaron conmigo cuando les dije que era Madre de Plaza de Mayo”. Nora Centeno –integrante de la Línea Fundadora de la organización de Derechos Humanos– todavía sufre los dolores y las huellas que le dejó el brutal ataque de dos delincuentes armados que el último fin de semana entraron a su casa de Gonnet, en la entrada a La Plata.

Desde el sábado la mujer está con medidas de seguridad que incluyen custodia especial por el caso denunciado y rondines alternativos en la zona de su casa de la calle 13 entre 488 y 489 y a las espaldas de las vías del ferrocarril Roca. Es que, aunque con características de un robo violento, no se descarta que exista alguna relación con su actividad en defensa de los derechos humanos.

“No parecían drogados, ni marginales”, explicó Centeno. Los atacantes estuvieron más de una hora en la propiedad y se encarnizaron con la mujer hasta dejarle la cara casi desfigurada y el cuerpo dolorido por los golpes, cuando supieron que era una de las Madres. Para el resto de la familia hubo algunos empujones y violencia verbal.

Una de las hipótesis de los investigadores, por el nivel de exigencia con el que entraron, es que “tuvieran un dato erróneo sobre la existencia de una importante suma de dinero en la casa”.

Antes de escapar con una computadora, un LCD, algunos anillos y cadenas de oro, celulares y 500 pesos, los ladrones dejaron a toda la familia maniatada y encerrada.

En ese lugar Centeno realizaba tareas en la cocina. Inclusive, luego del asalto y cuando pudo pedir auxilio, todavía llevaba puestos guantes de goma en sus manos.

A pocos metros –en un quincho– los delincuentes sorprendieron a la nuera de Centeno, su pareja –un hombre de 50 años– y una chiquita de dos.

El violento episodio ocurrió el sábado a la tarde, aunque trascendió ayer.

“Me vi en el espejo y me comprometí a contar todo” , dijo indignada Centeno, con un rostro que muestra rastros de un inexplicable acto de salvajismo.

Los agresores fueron directo al quincho y encerraron en un baño a los familiares de Centeno, quien en ningún momento advirtió lo que ocurría cerca de la cocina.

En un momento, la mujer sintió que le apretaban el cuello de atrás con un cordón. “Dejate de joder Javier”, fue el reto que dio la Madre, pensado que un nieto le estaba haciendo una broma. La respuesta fue un primer y brutal culatazo en la cabeza que la tiró al piso.

Sin ningún miramiento, uno de los asaltantes arrastró a la mujer hasta el quincho donde mantenían amenazado al resto de la familia.

Allí siguieron los golpes.

Le exigieron plata. Centeno les dijo que tenía algo de efectivo en un cajón de la casa. Entonces volvieron hasta ese lugar arrastrando a la mujer de los pelos.

En el corto trayecto les molestó el ladrido de un perro de la casa y también amenazaron con matarlo.

Centeno encontró el dinero en un bolsillo y se los dio. Pero esto no cedió la violencia de los atacantes. Con la firmeza de una luchadora, la mujer los increpó a que terminaran con las amenazas.

Pero ya habían depositado toda la saña contra ella. La obligaron a buscar un bolso para cargar el botín y antes de huir también la encerraron maniatada en un baño.

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