Habla la mamá de Celeste

Ni olvido, ni perdón

María de los Remedios no olvida a su hija y no perdona a la persona que la atropelló. Cuenta cómo vivió aquel día trágico y asegura que Gustavo Cortez les hizo mucho daño.
lunes, 06 de febrero de 2012 · 10:05
Todavía recuerda la mañana del 26 de agosto en la que su hija esperaba el colectivo en la puerta de su casa para ir al trabajo y ella la observaba desde la ventana. Nunca se iba a imaginar que aquella postal de su hija esperando el colectivo iba a ser la última. María de los Remedios todavía no encuentra explicaciones de la muerte de su hija, María Celeste Archerito. “Ella siempre me llamaba cuando estaba por llegar a su trabajo, pero aquella vez no lo hizo. Le llamé y no me respondió, algo había pasado”, cuenta sobre aquella mañana tan trágica.
Las noticias no se hicieron esperar y un familiar fue a la casa a dar aviso a la familia sobre el  accidente de María Celeste. Pero en ese momento ella estaba viva y a su mamá el alma le volvió al cuerpo. Llegó al hospital y ella todavía seguía con vida, pero en mal estado. “En la tarde los médicos me dijeron que había que operarla urgente para saber qué es lo que tenía. Celeste no resistió y murió”.
“Era profesora de teatro, estudiaba Administración y Contador Público, bailaba danzas árabes y hasta jugaba al fútbol, era especial, le faltaba tiempo para hacer todo”, dice María sobre su hija. También cuenta que era solidaria y charlatana: “Le gustaba ir a los bancos y hacer cola, ahí se ponía a hablar con la gente, le encantaba”.
Una madre que no olvida a su hija, ni tampoco a quién la atropelló, Gustavo Fabián Cortez: “Nos ha hecho mucho daño. Y lo único que hace es alargar la causa para que nunca esté preso”. Asegura que familiares lo han visto a Cortez en un local bailable y sentado en la barra, hecho que les da impotencia.
Ninguno de los familiares tuvo contacto con Cortez o ni con alguien de su entorno. Tanto María como su hijo Sebastián, no estuvieron presentes en el juicio para no verles la cara a Gustavo Cortez. Y dicen que el final de la historia sería ver tras las rejas al “asesino” de su hija. “Una vez estaba afuera de un hotel y unos amigos me dicen ´ahí atrás tuyo viene el asesino de Celeste´ cuando él se dio cuenta que estaba yo, salió corriendo la rata”, cuenta.
Guarda todos los diarios que hacen mención a su hija y el accidente. Tal como ella lo define, se convirtieron en abogados, testigos y jueces para que el caso se esclareciera. Aun llora la muerte de su hija, y a más de tres años del accidente, aun sigue yendo a tribunales para que Gustavo Cortez cumpla con la condena.

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