La familia de la argentina que apareció ahorcada en Buzios, Brasil, manifestó sus dudas con respecto a la muerte, y desconfía de su marido, el comerciante Pablo Angelina, condenado en el año 2000 a 18 años de prisión por acribillar a su ex esposa, y que fue liberado hace tres años.
El cuerpo de la catamarqueña Luciana Farías, de 27 años, fue hallado colgado de una cuerda en el departamento que compartía en Buzios con Angelina, con quien se casó en septiembre. Se habían radicado en Brasil hacía un mes. La familia se enteró de su muerte por un mensaje en Facebook de Angelina que ni siquiera aclaró las circunstancias de su muerte.
Aunque la policía local no detuvo a Angelina, la familia de la joven manifestó al diario El Ancasti algunas dudas sobre posibles contradicciones entre los audios y los mensajes de texto que envió Pablo Angelina. "Mintió un montón de cosas. Los mensajes que nos mandó. Los escritos y los audios dicen cosas distintas, no podemos creerle. Vamos a esperar a ver qué nos dicen allá y ahí podremos saber la verdad", advirtió un tío.