La Policía y funcionarios municipales de esa provincia no salen del asombro ante los cuadros insólitos que suelen encontrarse en medio de la noche neuquina. Encontraron jóvenes conductores con la boca con un marcado tono verdoso, luego de mascar un puñado de pasto.
"La muchachada a veces se pasa: hay falsos mitos para no dar positivo en el etilómetro. Están los que llegan a masticar pasto y se aparecen con la boca verde", se sorprendió el comisario jefe de la División de Tránsito de la Policía, Daniel Asselborn.
El efectivo policial dijo que "cuando alguien cree que algo puede llegar a funcionar, lo hace correr como reguero de pólvora, y de ahí se transforma en una especie de mito, pero es en vano", aseguró.
Por las dudas, como hablándole a los desapercibidos, explicó que no hay treta que valga ante los tests que se realizan con el alcoholímetro.
"El etilómetro los tiene agarrados de los pulmones. Cuando soplan, largan todo el alcohol que tienen", señaló el comisario al diario La mañana de Neuquén.
Otro de los falsos mitos para evadir los controles es ponerse una moneda debajo de la lengua al momento de soplar. "Alguien corrió la voz de que el metal de una moneda reduce el número en el alcoholímetro y que, además, cuanto más grande la moneda, mejor", dijo el comisario en diálogo con ese diario.
El funcionario creyó necesario desmitificar estos consejos que en vano se transmiten en el boca a boca y que lo único que hacen es aportar a una mayor inseguridad en las vías de circulación.
El tema hizo que se aprobara una ordenanza de tolerancia cero de alcohol y estupefacientes en el Concejo Deliberante de la ciudad de Neuquén.
"Lo típico es encontrarse con conductores que están masticando chicle o comiendo caramelos", como para aferrarse a algo ante la inminencia de un control, describió el efectivo.