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Un video muestra cómo son los secuestros en el Conurbano

Las imágenes registraron el momento en el que dos jóvenes son interceptados y llevados cautivos, en San Antonio de Padua. El relato de una de las víctimas.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Sólo 16 segundos. Ese fue el tiempo que necesitaron los delincuentes para interceptar un auto y secuestrar a dos jóvenes, en la localidad bonaerense de San Antonio de Padua. La secuencia se puede ver en un video captado por una cámara de seguridad.

El jueves 5 de abril, a las 21.19, Néstor (así se identificó la víctima en C5N) volvía de la facultad con un compañero. Pensaba alcanzar a su amigo hasta su casa y luego seguiría camino hasta la suya, pero no pudo hacerlo.

 

Al llegar a Pellegrini y Díaz de Solís, en Padua,  un coche los sobrepasó y les cortó el paso. Néstor se vio obligado a frenar. "Me cruzan un auto, se bajan dos ladrones y me apuntan con el arma”, contó el joven. Asustado, abrió la puerta y bajó del coche. "Llevate el auto, llevate el auto”, le dijo al hombre que lo apuntaba. Pero los delincuentes tenían otros planes.

Una cámara de seguridad instalada en la calle muestra toda la secuencia: el coche que les cierra el paso, los delincuentes apuntando al conductor y a su acompañante y cómo se los llevan cautivos. También se ve cómo otro de los delincuentes se sube al auto de las víctimas y se los lleva. Todo pasa en apenas 16 segundos.

Néstor contó que, una vez en el auto de los secuestradores, comenzaron a interrogarlo. "Primero preguntaron quién era el dueño del auto, les digo que yo y me preguntaron a qué me dedicaba. Les dije que trabajaba en una pizzería y me contestaron: '¿Cómo podés trabajar en una pizzería si tenés un auto de tanta plata?'”, relató la víctima.

A su amigo también le preguntaron de qué trabajaba y cuando les dijo que era profesor de música, lo metieron en el baúl. Entonces la atención de los delincuentes se centró en Néstor y en el monto que pagaría su familia como rescate. "Empezaron pidiéndome 30 mil dólares”, detalló el joven.

A pedido de los delincuentes, el joven llamó por teléfono a su hermano, para negociar con él el rescate. Recién se comunicó con él 20 minutos después, con su celular en alta voz, para que los captores pudieran escuchar todo.

"El que manejaba me decía qué tenía que decir. 'Hablá tranquilo, decile que estás secuestrado, que tiene que juntar tanta planta, sino junta esa plata, te llevamos a un galpón y te tenemos más días', me explicaba uno”, contó la víctima.

Después de varios llamados, los delincuentes acordaron que cobrarían el rescate en la estación de Padua. Pero cuando estaban llegando al lugar, los empezó a seguir un patrullero. Un vecino vio cómo los secuestraban y llamó al 911. Fueron momentos de gran tensión, hasta que los delincuentes lograron huir de la Policía.

Entonces, acordaron un nuevo punto de entrega. "Le dijeron a mi hermano que vaya hasta la plaza de Ituzaingó. (…) Un ladrón se bajó del auto y se vio cara a cara con mi hermano, que hizo la entrega (del rescate)”, agregó Néstor.

A veinte cuadras de la plaza donde se hizo el pago, los secuestradores liberaron a Néstor y a su compañero de facultad. Les dijeron que corrieran hasta la esquina y que doblaran. "Ahí se te pasan mil cosas por la cabeza”, contó la víctima.

Veinte días después del secuestro, Néstor siente que su vida quedó marcada. "Ahora cuando manejo voy más precavido, me persigo más”, explicó.

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