Sebastián Verón (38) trabajaba como remisero en la agencia
de una amiga de su madre, en la ciudad de Escobar. Iba y venía como quería, sin
horarios fijos. Por eso nadie se preocupó demasiado el lunes cuando no
apareció, hasta que llegó la peor noticia. El auto que solía manejar estaba
estacionado frente a una escuela en Garín. Cuando abrieron el baúl encontraron su
cuerpo adentro. Lo habían asesinado de un disparo en el pecho. Horas más tarde,
la Policía detuvo en la provincia de Entre Ríos a un joven de 22 años,
sospechado del crimen.
La víctima vivía en el barrio Loma Verde, en Escobar. Tenía
dos hijos con su actual pareja y otros tres de un matrimonio anterior. Ayer,
desde su entorno dijeron a Clarín que estaban desconcertados, pero se
inclinaban por la hipótesis del robo.
"A nosotros nos asaltan todo el tiempo. Este es un caso
alevoso, pero en la semana ya les robaron a tres choferes de la remisería”,
dijo la encargada del lugar en el que trabajaba Verón, cuyos restos estaban
siendo velados ayer.
"Le gustaban la doma, los caballos, los asados. La madre era
muy amiga mía y él venía a trabajar un poco en los horarios que quería. Por eso
no nos preocupamos cuando no aparecía. Hasta que nos enteramos que el coche
estaba frente al colegio. Es muy extraño lo que pasó”, expresó la encargada.
El sospechoso fue arrestado en la noche del mismo lunes en
la localidad entrerriana de Sauce Luna, 150 kilómetros al noroeste de Paraná,
cuando llegaba a la terminal en un ómnibus. Eran la 23.45 y la Policía local lo
estaba esperando.
Según dijeron fuentes de la Fuerza a Clarín, al joven (que
también es de Escobar) se le secuestró una escopeta recortada calibre 16, un
aire comprimido, celulares, más de 130 gramos de marihuana, cerca de $4.000, un
estéreo, un gato hidráulico, un GPS, una PlayStation y herramientas. Muchos de
estos objetos estaban entre las cosas que le habrían robado a la víctima.
El cuerpo de Verón apareció el lunes, alrededor de las 11,
en el baúl de su Fiat Siena color gris. El coche estaba subido al cordón de la
vereda, frente a un colegio situado en calle 18 de julio al 2700, en Garín,
desde las seis de esa misma madrugada. Fue entonces que desde la escuela número
30 "Provincia de San Luis”, llamaron a la Policía.
El hombre había entrado a la remisería alrededor de las
cuatro del lunes. Salió a buscar a un cliente que había llamado para contratar
un viaje y ya no regresó. Unas horas
antes había estado junto a su hermano y otros amigos mirando el superclásico
Boca-River. "Trabajaba día a día para darle de comer a sus hijos. Lo arrancaron
de mi vida”, escribió un familiar de la víctima en las redes sociales. El
crimen es investigado por el fiscal Juan Montani.