Con la cabeza puesta en la prometida reactivación de la
actividad económica –que según el Gobierno debería llegar en el segundo
semestre del año–, el ministro de Finanzas y Hacienda Alfonso Prat Gay dijo
públicamente que esperaba una baja de las tasas de interés que fija el Banco
Central. Y en una entrevista concedida el lunes por la noche a TN, arriesgó:
"No hay duda de que eso va a ocurrir más pronto que tarde”. El timing es clave.
El propio Prat-Gay advirtió días atrás que la baja de tasas que ocurrió en
enero fue un error.
Ayer al mediodía, el titular del Banco Central, Federico
Sturzenegger, le contestó a Prat-Gay: "Solo cuando estemos bien seguros de que
la inflación baja, acomodaremos a la baja la tasa”. Pero Sturzenegger también
avisó: ”Ya hay señales de que la inflación nacional y subyacente se
desacelera”.
El jefe del Central habló ayer al mediodía en el Consejo
Profesional de Ciencias Económicas y allí se mostró optimista. "Sacando la
evolución de los precios regulados, el resto de los bienes ha mostrado una
visible desaceleración de su marcha en abril. El Banco Central está ponderando
cuán sostenido, definitivo y claro es este patrón, previo a decidir un
acomodamiento de su política monetaria”.
Detrás de la discusión por las tasas está la inquietud
oficial por mostrar cuanto antes evidencia de que la economía está tomando
temperatura.
En ese escenario es que presionó sutilmente anoche al Banco
Central para que, cuanto antes, empiece a bajar las tasas de interés que paga
por las Lebac a 35 días. A la par de esas tasas, hay datos oficiales que
muestran una caída en términos reales del volumen de crédito al sector privado.
En una entrevista concedida al programa de TN Odisea
Argentina, Alfonso Prat-Gay dijo textualmente: "Lo que falta (para que bajen
las tasas de interés que pagan las empresas) es que el Banco Central, que es
una entidad independiente, encuentre cuál es el momento ideal para hacer ese
recorrido (de tasas a la baja), y no hay duda de que eso va a ocurrir más
pronto que tarde”.
Ayer, Sturzenegger aclaró: "Los resultados (de la política
monetaria) son difíciles de ver. La economía se encuentra en el medio de un
reacomodamiento de precios relativos, y tiene que sobrellevar los efectos de la
fuerte emisión del año pasado. Pero ya tenemos señales que los resultados están
produciéndose”.
Hasta ahora, el Banco Central se aferra a la idea de que las
tasas de referencia de las Lebac van a bajar solo cuando encuentre indicios
firmes de que la inflación está bajando. Por ahora los indicadores están
presionados por los cambios de precios relativos propios de una devaluación y,
puntualmente, por los ajustes tarifarios en los servicios públicos.
Las consultoras económicas coinciden en que la inflación
subyacente está bajando. "Yo creo que hay margen para bajar las tasas, porque
lo que importa es la inflación que viene, no la que pasó” afirmó Pedro Rabassa,
de la consultora Empiria.
La semana pasada, el BCRA advirtió: "Más allá de que el
bimestre febrero-marzo muestra una inflación más baja que la del bimestre
anterior, los indicadores no sugieren una tendencia clara en la evolución
reciente de la inflación”.
Lo que sigue siendo una incógnita es qué metas de inflación
se fijó el Central. Todavía no las hizo públicas. Pero el ministro Prat-Gay
también presionó sutilmente. A la vez que insiste en cerrar 2016 con una
inflación del 25%, antenoche apostó que la inflación de 2017 será del 17%.
Al Banco Central le falta mostrar, oficialmente, su programa
monetario para este año. Ahí tiene que blanquear sus metas de inflación.
Tal vez ello ocurra en los próximos días. Sturzenegger
estaba esperando el cierre del conflicto con los holdouts para mostrar sus
cartas. Ese conflicto ya es historia.