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Así es la celda en la que el Chapo Guzmán podría terminar su vida

Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, podría terminar sus días en una celda cuyas dimensiones y condiciones de vida mermarían por completo su salud mental.
lunes, 18 de febrero de 2019 · 18:52

Luego de que se dictara el veredicto de El Chapo, en el que se le declaró culpable de los diez cargos que se le imputaban, los abogados del narcotraficante advirtieron que es probable que lo envíen a la prisión federal más segura de Estados Unidos: el Centro Penitenciario y Administrativo de Máxima Seguridad en Florence, Colorado.

La prisión, también conocida como el Alcatraz de las Rocallosas, ya que se construyó a prueba de escapes, es una fortaleza donde los reclusos pasan 23 horas al día dentro de sus celdas, con contacto humano mínimo y solo una ventana de 90 centímetros de alto por diez centímetros de ancho.

De acuerdo con The New York Times, Robert Hood, un exdirector de la prisión, señaló que las condiciones al interior de la institución penitenciaria no fueron diseñadas para el bienestar de los seres humanos:

"Este lugar no fue diseñado para los seres humanos. No está diseñado para la rehabilitación. Punto. Fin de la historia”

El Chapo podría ser sentenciado el próximo 25 de junio a cadena perpetua en la polémica prisión de máxima seguridad, también conocida como ADX Florence, donde se encuentran recluidos terroristas, espías, exmiembros de Al Qaeda, asesinos en serie e integrantes de las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC), referidos coloquialmente por muchos como ‘lo peor de los peores’.

Según Robert Hood, la estancia en esa prisión es ‘la muerte en vida’, pues sus celdas tienen dimensiones de dos por tres metros, acondicionadas con solo una cama de cemento, un baño, un lavabo y un distribuidor de agua.

Aunque El Chapo fue considerado durante mucho tiempo como ‘intocable’, gracias a la corrupción de las autoridades de nuestro país, el abogado estadounidense Richar Donoghue señaló que el veredicto es irrevocable:

"Es una sentencia de la que no hay escapatoria ni retorno”

De acuerdo con varios medios, desde que el ADX Florence abrió sus puertas en 1994 nadie ha escapado nunca, pues sus reclusos son trasladados en autobuses, vehículos blindados e incluso en helicópteros Black Hawk, a las extensas instalaciones unos 115 kilómetros al sur de Denver.

La prisión cuenta con al menos una docena de torres de vigilancia y alambradas que rodean la red de edificios de ladrillo, mismos que son patrullados las 24 horas los siete días a la semana por guardias fuertemente armados y perros de ataque.

Las 490 celdas cuentan con paredes gruesas y están insonorizadas para que los presos no puedan comunicarse entre sí, mientras que el único mobiliario del que está equipado es un escritorio y un taburete de hormigón inmóviles.

Algunos reclusos cuentan con una pequeña televisión en blanco y negro que muestra programas religiosos y educativos cuidadosamente seleccionados, pero sus ventanas tienen un ángulo especial para que no haya una vista del cielo ni de las instalaciones.

Un expresionero de la ADX Florence describió al centro penitenciario como:

"Una versión de alta tecnología del infierno, diseñada para apagar toda percepción sensorial”

Aunque Guzmán Loera fue encarcelado en dos ocasiones, escapó el mismo número de veces; la primera en 2001, en una cesta de lavandería, y en 2015 a través de un túnel especialmente construido de un kilómetro con una motocicleta sobre rieles e iluminación eléctrica.

Sin embargo, los años de prisión de El Chapo no fueron tan duros, pues guardias y funcionarios corruptos le permitieron vivir cómodamente, además de que lo consentían con cenas y narcofiestas.

De acuerdo con distintos medios, la ADX Florence va a ser muy diferente para El Chapo si es que la sentencia dicta que sea recluido ahí, pues un informe de Amnistía Internacional de 2014 concluyó que el duro régimen de aislamiento y privación sensorial al interior de la prisión tiene un efecto devastador en la salud física y mental de los reos.

Según Vanguardia, ADX Florence ha sido criticada por organizaciones defensoras de los derechos humanos debido a sus duras condiciones de aislamiento.

Héctor Palma Salazar, alias El Güero Palma, fue sentenciado a pasar dieciséis años en esa prisión por delitos relacionados con el tráfico de drogas. Aunque solo cumplió nueve por buena conducta, a su liberación, en junio de 2016, tenía una hernia inguinal, hemorroides, mala visión y varios dientes faltantes.

 

 

 

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