Los 8.000 millones de habitantes del mundo se adentraron en el año 2023 con fiestas multitudinarias y dejaron atrás un año turbulento, marcado por la guerra en Ucrania y la inflación, pero también por la consagración mundialista de Lionel Messi.
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SUSCRIBITELos 8.000 millones de habitantes del mundo se adentraron en el año 2023 con fiestas multitudinarias y dejaron atrás un año turbulento, marcado por la guerra en Ucrania y la inflación, pero también por la consagración mundialista de Lionel Messi.
Por una noche, muchos decidieron dejar de lado los presupuestos cada vez más ajustados por la inflación y un virus que todavía causa estragos en China para sumarse al ambiente festivo de Año Nuevo tras años marcados por el covid.
Sin las restricciones sanitarias de los últimos años, en Río de Janeiro, la mítica playa de Copacabana recibió más de dos millones de personas para un show de fuegos artificiales de 12 minutos y una decena de conciertos.
Son días conmocionados en Brasil, que se despide con tres días de duelo de la leyenda del fútbol Pelé y espera, este 1 de enero, la asunción al poder del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva tras cuatro años de gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro.
“Hay una esperanza de un gobierno nuevo que vea más la salud de las personas”, desea la carioca Ana Carolina Rodrigues, como muchos vestida de blanco como es tradición en los festejos de año nuevo en la ciudad más famosa de Brasil.
Los Campos Elíseos de París se llenaron con alrededor de un millón de personas, desde jóvenes con ganas de fiesta y champán hasta niños en carritos, para contemplar los fuegos artificiales en la capital francesa.
“Estamos aquí por el ambiente, para pasar un buen rato y estar juntos”, dijo Ylies Hachelef, de 19 años, mientras jugaba con un grupo de 10 amigos a la espera de la medianoche. “¡Es bonito!”.
Horas antes, Sídney fue de las primeras grandes ciudades en adentrarse en 2023, retomando su corona de “capital mundial de la Nochevieja” tras dos años de confinamientos o festejos suspendidos en Australia por el covid.
En Madrid, que ya hace un año fue de las pocas ciudades europeas con festejos normales de Nochevieja, miles de personas se congregaron en la Puerta del Sol para comer doce uvas al ritmo de las campanadas de medianoche.
Y en Londres, multitudes se reunieron a orillas del Támesis para observar por primera vez tras tres años de cancelaciones el espectáculo pirotécnico y audiovisual de fin de año, que en esta ocasión rindió homenaje a la difunta reina Isabel II. (Fuente Infobae)
