Editorial

El secreto peor guardado

Tanto puertas adentro de Cambiemos en San Juan como afuera hablan de una posibilidad concreta en el año político de Marcelo Orrego. ¿Cuál sería su impacto electoral?. Por Sebastián Saharrea.
sábado, 19 de enero de 2019 · 09:35

“No estoy evaluando ser candidato a diputado nacional. No está en mi cabeza”, responde con énfasis Marcelo Orrego cuando se lo consulta por esa hipótesis política que ha ganado la calle con absoluta normalidad, como si estuviera asumido y sin discusión.

Sin embargo, en el campamento amarillo de Cambiemos (rebautizado Con Vos), la totalidad de los dirigentes allegados lo habla con naturalidad. Y, lo más extraño, sin el secretismo que suele envolver a esta clase de decisiones privadas que operan a plazo fijo. Incluso con alguna picardía de compañeros de equipo, propia de los interesados de subrayar con énfasis visible lo que no debió serlo.

El supuesto acuerdo interno de la cúpula de Cambiemos en San Juan del que todos hablan sin ocuparse de que sea en voz baja, es el siguiente: que Marcelo Orrego se convirtió en el candidato a gobernador del espacio y en el mismo paquete figuran otros dos condimentos. Que será él quien tenga la voz final en el resto de las candidaturas y las listas (departamentos, proporcionales), y que será para él la primera candidatura a la banca de diputados nacional.

Dato para los no tan informados: la banca en el Parlamento es mucho más factible de obtener que la gobernación. En éste último rubro compite con un oficialismo fuerte, sin que lógicamente estén las cartas echadas ni las suertes definidas, pero con un claro escenario de complejidad por delante. En el de diputado, ingresa ganando como es lógico pero también es muy posible que lo haga aún no ganando y con un buen caudal en las urnas.

Otro dato para no tan informados: son elecciones distintas, la de gobernador el 2 de junio con Paso el 31 de marzo, y la de diputados que va junto a la de presidente de la Nación, cuya inscripción de candidaturas opera el 22 de junio, es decir 20 días después de conocer si ganó o no ganó el cargo de gobernador.

Luego está el componente sugestivo, presente en cada runrun. Que la banca es un requisito planteado por el basualdismo (al que pertenece Orrego dentro de Cambiemos) junto a los primeros puestos de la lista de proporcionales para los legisladores provinciales, como compensación por traccionar a todo el equipo de Cambiemos. En especial, en los departamentos con posibilidades, donde resulta imperativo para ellos contar con una candidatura fuerte como la de Orrego al tope de la lista.

Del ejercicio de la lapicera en el armado de los nombres no quedan dudas, como ya se ha escrito en este espacio: es él junto a su mesa chica quien maneja no sólo los nombres que se presentan para cada espacio, sino también la estrategia de cada departamento, tan necesitado el espacio que estaba de un DT que aclarara los tantos. También, de la lista que más discordia genera: la de proporcionales a la Legislatura, para las que ya se ha reservado entre 3 y 4 primeros lugares y ha desatado una avalancha aguas abajo entre los socios por los lugares expectantes (https://www.tiempodesanjuan.com/politica/2019/1/17/empiezan-definirse-las-incertidumbres-de-los-departamentos-en-el-frente-todos-243011.html).

Sobre la nueva candidatura una vez agotada la elección provincial, hay comprensibles razones por las que no se oficializa pese a que nadie (no adentro ni afuera de Cambiemos) parece ponerlo en duda. Las hay de lógica interna, también de presentación en sociedad:

1-La negociación por los cargos. Los que hoy dicen padecer pero acatan las decisiones en el frente Cambiemos decididas por el tandem Orrego-Basualdo-Cornejo (en representación del macrista Eduardo Cáceres, más relegado por su mala imagen pero siempre presente por medio de su interlocutor) comentan que si se aceptara en público lo de la banca nacional, le restaría discurso interno en el reparto de cargos expectantes locales.

En este juego de la perinola, no es conveniente aparece con el tomatodo. Pero eso, si además de la preeminencia que el basualdismo genera en los rubros provinciales además se queda con el cargo más importante en la provincia para octubre, le será difícil de explicar a los asociados.

2-Evitar un discurso derrotista. Nada peor para el espíritu que en el medio del plazo vigente para repartir los cargos expectantes en la elección provincial se filtre la banca de diputados nacionales que se jugará más de 4 meses después. Y mucho menos, que el principal candidato a los dos rubros resulte el mismo.

¿Qué se puede inferir de una situación como ésa, en la que el líder que postula al máximo cargo de la provincia aparezca clavado como seguro postulante al Congreso, o que mínimamente lo sugiera, o deje una puerta entreabierta o algo así?

De arranque, que no se está teniendo demasiado en cuenta la posibilidad de ganar en el primer turno. Verdadero pecado mortal para quien intenta insuflar ánimo a la tropa, convencer de que se puede, tirar del carro. Que es la misión de quien encabeza una lista de alto impacto y con tanta gente detrás, aguardado por un buen resultado y hasta dependiendo de él.

3-No blanquear pertenencia a Cambiemos. El frente macrista sanjuanino decidió rebautizar a la agrupación retirándole el sello de pertenencia nacional (Cambiemos), pese a que lo integran todos dirigentes identificados con la gestión nacional: el basualdismo, cuyo líder Roberto Basualdo es un férreo defensor de las políticas de Macri; la UCR, miembro fundador de Cambiemos; ni qué hablar del PRO, el partido del Presidente.

Lo hace con el argumento que le sirvió en bandeja el gobierno provincial adelantando las elecciones (se trata de una elección provincial, argumentan no sin razón), pero con la clara intención de desmarcarse de la mala imagen presidencial en San Juan, y de la gestión nacional en general.

Todos esos esfuerzos se verían trastocados si se asumiera en público que la candidatura a la banca en Diputados, la crema de esta cocción política, quedará en manos de Orrego. Por un motivo difícil de contradecir de manera racional: los lugares al Congreso ya no serán con el rótulo de un frente provincial sino bajo el sello nacional de Cambiemos.

Y lo legisladores que vayan al parlamento nacional en nombre del oficialismo, lo harán naturalmente en defensa del modelo político y económico que lidera el presidente Macri. ¿Cómo sería entonces que para una elección se desmarquen de la gestión nacional, pero para la otra -4 meses después- salten a la cancha a defender la camiseta amarilla en el clásico de los clásicos?

Por estas razones –puede haber más- es que Orrego no podrá aceptar en público un tema que el resto ya da por descontado. Tampoco, como podrá advertirse de las propias declaraciones del actual jefe comunal santaluceño, lo descartará de plano. Siempre opera el archivo, y hasta las fechas más lejanas terminan llegando.

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