Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITE
En vano, el presidente de la CAEM, Martín Dedeu, se empeñó en hablar sobre “profundas reflexiones que lleven a una metamorfosis del sector” y en reclamar “consenso y respeto, entre los actores de la minería argentina”. Y en pedirle a los mineros “hombría de bien para reconocer cuándo uno se equivoca, y no echar culpas a otros”. El esfuerzo de hermandad que pidió el empresario resultó invalidado de plano cuando invitó al secretario de Minería de la Nación,Jorge Mayoral, a brindar juntos por el 2014.
Como Jaimito, a quien las tías les pedían que no dijera guarangadas cuando vinieran los parientes, el inefable funcionario le arrebató literalmente el micrófono para imponer su libreto, totalmente discrepante con los números que exhibe el sector. Y prometer que 2014 será un “año récord de inversiones externas en minería” (sic). Y lanzar cosas como “crecer no es gratis”, en alusión, tal vez a los fiascos de PRC y Pascua Lama.
Citó como ejemplo a su amigo proveedor Fabricio Benedetti, le agregó US$ 400.000 a su pronóstico de inversiones de US$ 3.855 millones para el año que comienza. Y para alivio de todos, el discurso fue corto, en contraste con el reinado del locuaz funcionario. Lo mejor del cóctel, impecablemente servido en las alturas del hotel Sheraton, fue un chiste que corrió como reguero de pólvora, cuyo copyright se le atribuye a un proveedor sanjuanino: “Después de la Tercera Guerra Mundial, sólo van a quedar sobre la faz de la Tierra las cucarachas…y Jorge Mayoral”.
