En una atípica noche qatarí, donde la llovizna y un viento fresco tomaron por asalto el primaveral invierno, la bronca se quedó atrapada entre las cuatro paredes del vestuario argentino. Lo demostraron los jugadores en la cancha, lo explicaron en la zona mixta y se siguieron lamentando puertas adentro. Aunque ahora esperan que con el pasar de las horas esa imagen negativa mute en convencimiento, en saber que la Argentina estuvo cerca de dar otro golpe en el Mundial de handball de Qatar y que ya se puede hablar cara a cara con las potencias europeas. En el Hall de los Deportes de Duhail, un recinto que cambia su color externo cada quince segundos y muestra por dentro un abanico de comodidades cinco estrellas, la Argentina cayó ante Polonia por 24-23, pero dejó una imagen positiva para lo que viene.
sábado 4 de abril 2026




