Hasta Belo Horizonte llegó una delegación de la familia Luna, de Chimbas. Viajaron en auto por tres días para estar en Brasil para el Mundial de Fútbol y lo vivieron a full después de tanto sufrir. Al primer encuentro no llegaron a conseguir entradas, pero ante Irán fue distinto. Todo el Estado del Mineirão estaba copado de argentinos. El celeste y blanco se multiplicaba en coloridas y creativas interpretaciones del fanatismo. El orden interno sorprendió a los chimberos, especialmente al más pequeño, Bautista.
"Fue impresionante el final del partido ante Irán", contó Mariano a través de whatsapp. "Piel de gallina de una y después del gol no se iba nadie", comentó. Tras el tanto de la Pulga en el minuto 91 el estadio retumbó con el hit del momento: Decime Brasil que se siente.
Fueron unos 15 minutos de canto y salto a pura pasión celeste y blanca ante las caras largas de los brasileños que acuden a todos los partidos sin distinción.
Sobre los disturbios tras el encuentro, Mariano aclaró que "son los menos" porque en general los anfitriones son muy piolas y la gente es muy amable. "Siempre a alguno le pinta llamar la atención y las cervezas Brahma salen como agua", agregó.
domingo 26 de abril 2026





