Durante Semana Santa, Zonda y sus Sierras Azules son el escenario elegido por decenas de familias, jóvenes y grupos que se organizan para ascender en procesión hasta la cima del escenario natural y celebrar la Resurrección de Cristo. Si bien tiene sus orígenes en el catolicismo, lo que surgió de parte de una sola persona se contagió con el paso del tiempo, volviéndose una tradición única en el departamento.
Ascenso a Sierras Azules, una tradición que marca a Zonda
Luego de la suspensión y las modificaciones que se hicieron por la pandemia, este año se organizó la misa y el ascenso el sábado 8 de abril. Pero incluso desde el miércoles de esa misma semana varias personas se habían estado dirigiendo a la cima de las Sierras Azules, cuya cumbre se encuentra a poco más de 1.700 metros sobre el nivel del mar, de acuerdo a lo que señaló Jorge Fernández, encargado de Cultura del municipio, quien estaba detrás de todos los detalles para que la edición de este año fuera nuevamente un éxito.
WhatsApp Image 2023-08-21 at 20.19.05 (2).jpeg
Los inicios de esta tradición religiosa datan del año 1950. De acuerdo a lo que relatan los zondinos, un lugareño que tenía dificultades de salud realizó una promesa. Si se recuperaba, iría en bicicleta hasta Catamarca, buscaría una imagen de la Virgen del Valle y ascendiendo a pie, dejaría la misma en la cima de Sierras Azules. “Lo curioso es que trajo una imagen de la Virgen de Luján, pero según los testimonios, se recuperó, es decir que Dios, a través de la Virgen lo ayudó para que cumpliera su promesa”, cuenta el Presbítero Juan José Leiva, a cargo de la parroquia Sagrada Familia, de Zonda.
WhatsApp Image 2023-08-21 at 20.19.05.jpeg
La huella que marcó el lugareño para llegar a la cima fue usada con el paso del tiempo, y en 1997, el Padre Carlos Campillay propuso celebrar la Misa de Pascua en las Sierras. Su idea era hacer el ascenso, y realizar la misa en lo alto. Desde ese año, cada Semana Santa la invitación para el ascenso se abrió a toda la comunidad, no solo a los creyentes, y comenzó a ser cada vez más convocante. Tal fue así que hubo ediciones donde superaron las 5.000 personas caminando en procesión por el cerro, como también acampando en la cima, dejando postales únicas.
Este año, la convocatoria no fue una excepción. Al pie del cerro ese sábado el lugar era una verdadera fiesta. Por un lado, se encontraban los que tenían como finalidad hacer la procesión y llegar hasta la cima, saliendo sobre medianoche; y por el otro, los zondinos que esperaban entre mates y conversación que iniciara la misa y luego los números musicales que desde la Municipalidad de Zonda se habían programado para la ocasión. En el medio, decenas de sanjuaninos de distintas edades, grupos de jóvenes e incluso familias completas emprendían la subida acompañados de mochilas, bolsas para dormir, carpa, conservadoras y linternas.
WhatsApp Image 2023-08-21 at 20.19.06 (2).jpeg
“Más allá de la motivación que cada uno tiene al subir, más allá de lo consciente, los mueve la fe para hacer algo. El sacrificio para subir es tremendo, los jóvenes le dan un espíritu especial a este ascenso. Creo que en el fondo esto hace referencia a lo que es la religiosidad. Hay un desafío en estos tiempos, donde las circunstancias en general hacen que la sociedad este más descreída y eso puede ser un desafío”, señaló el Presbítero Leiva.
WhatsApp Image 2023-08-21 at 20.19.06 (1).jpeg
Quienes han tenido la oportunidad de subir aseguran lo mismo. El ascenso representa un gran desafío físico que puede poner en jaque la voluntad de quien lo hace. Son varias horas de caminata en una época del año donde el clima suele ser hostil a medida que se va alcanzando altura. Si bien algunos emprenden el ascenso con luz de día, un importante grupo se prepara para hacerlo sobre la medianoche, guiados por los integrantes de “Trekking y Palabra”, sanjuaninos que combinan la actividad deportiva con la religión. “El grupo esta hace más de 2 años. Nos parece un gran reto subir con los jóvenes, y sentimos que es una buena oportunidad para mostrar que Jesús es la luz”, comenta María Eugenia, integrante del grupo, que por primera vez hará el ascenso.
WhatsApp Image 2023-08-21 at 20.19.06 (5).jpeg
El peregrinar es lento. Desde abajo podía verse como en parte del cerro se observaban pequeños destellos de luz de los grupos que iban avanzando. Una postal en el medio de la oscuridad profunda que hacía apreciar la inmensidad del lugar como también de lo que representa la travesía.
WhatsApp Image 2023-08-21 at 20.19.06 (10).jpeg
Cada paso pone en juego los límites físicos y emocionales. Lograr la cima, observar el paisaje desde las alturas, no solo significa una gran satisfacción. Los testimonios de quienes tuvieron la oportunidad de repetir la travesía este año fue el mismo: es un sentimiento que mezcla alegría, emoción y encuentro. “Quien no lo ha hecho, tiene que hacerlo. Es un sacrificio, pero vale la pena”, aseguró Alberto González, un zondino que peina canas y desde hace varios años realiza la travesía, movido por la fe y las ganas de compartir.
WhatsApp Image 2023-08-21 at 20.19.06 (8).jpeg
El ascenso a Sierras Azules para Semana Santa no solo es un acto de fe. Es un momento de encuentro entre familias y amigos, con una vigilia donde el objetivo es compartir. En la travesía aflora el compañerismo, la fuerza de voluntad y el cuidado mutuo para que nadie sufra un percance. El descanso en la cima representa la satisfacción de un esfuerzo logrado, mientras que la celebración de la Misa de Pascua renueva el espíritu de los presentes para luego emprender el regreso, a la espera de una nueva edición de la tradición zondina.