La celebración del día de la Virgen del Carmen en la Capilla de Achango (Iglesia) reunió a un centenar de personas y entre ellas destacó por sus dulzuras –y sus ojazos celestes- Victorina Ibacache, una amable vecina de Las Flores con asistencia casi perfecta en este histórico festejo.
Acompañada de una simpática joven, Victorina montó un stand en el que ofreció a los visitantes “panes caseros, semitas, mini pastafrolas, facturas, tabletas de alcayota, tabletas de dulce de leche y budines”.
“Yo esto lo hago desde que tengo uso de razón y ha sido de gran ayuda para criar a mis hijos”, comentó la atenta señora mientras acomodaba una y otra vez sus deliciosas creaciones sobre la mesa.
En cuanto al vínculo que tiene con la Virgen del Carmen, Victorina aseguró: “Soy devota de ella por herencia familiar y soy muy agradecida porque ella me ayuda a que me vaya bien con mis cosas. Yo siempre vengo, solo falté el año pasado, pero el resto de veces siempre he estado para brindarle mi cariño y mi fe”.
La también productora de dulces de alcayota, durazno, ciruela, manzana, berenjena y zanahoria se animó a comentar que en este 2025 la convocatoria de fieles no fue tan numerosa como en años pasados, pero resaltó que la fe y la devoción siempre dicen presente de alguna u otra manera.
Invitada a compartir el secreto de sus dulces tan afamados en suelo iglesiano, la señora Ibacache deslizó: “Mientras al comensal le guste yo me siento satisfecha. Yo solo pruebo una sola para ver cómo salió, pero no más. No soy de consumir mucho dulce porque yo soy dulce”.