Qué hubiera pasado si Silvina Pereyra si hubiera encontrado con Sierva María de Todos los Ángeles, el personaje de la novela “Del Amor y otros demonios” de Gabriel García Márquez a quien, después de muerta, le siguió creciendo el cabello hasta alcanzar los 22 metros con 12 centímetros. Tal vez para esta sanjuanina "cazadora de pelos" el descubrimiento de este personaje habría sido como encontrar un tesoro en el fondo de su casa.
Se podría decir que Silvina Pereya empezó casi por casualidad en el mundo del estilismo. La situación económica del país la obligó a cerrar el negocio familiar de más de 60 años de trayectoria y la convirtió en una cazadora de pelos. Si, en una experta en buscar cabellos lindos, sanos y largos para después convertirlos en pelucas.
Silvia aprendió el oficio de su mamá René, dueña de la tradicional peluquería céntrica que lleva su nombre y peluquera oficial de grandes personalidades en su paso por San Juan como Eva Perón y Mirtha Legrand.
“No lo querés vender”, dice cuando una melena le llama la atención. “Soy una cazadora de pelos, ando mirando por la calle y cuando un pelo me gusta le ofrezco comprárselo”, dice Silvina.
¿Cómo se hacen las pelucas?
Casi como hacía doña Paula Albarracín de Sarmiento, pero con pelo. Silvia tiene un telar que va con ella a todas partes. Cuando tiene un rato libre en la peluquería, mientras descansa en su casa y hasta en las juntadas con amiga, saca el telar de una bolsa, arma los hilos de pelo y se pone a tejer. Pero ojo, su telar no es uno más. Una amiga se lo trajo especialmente del Teatro Colón.
Mirá cómo se hacen las pelucas con pelo natural tejidas en telar:
Los hombres y las pelucas, un mundo aparte
El negocio del pelo en números
Entre $3000 y $5000 sale el kilo de pelo.
Para hacer una peluca se necesita como mínimo 400 gramos de pelo.
Entre $10.000 y $25.000 es lo que cuesta una peluca