La otra independencia: ¿cuánto cuesta irse a vivir solo en San Juan?
A pesar de la crisis económica, muchos jóvenes eligen independizarse de sus familias e irse a vivir en soledad. La mayoría se lanza a la aventura sin saber cuánto le va a costar ni cómo hacerlo. En esta nota imperdible, te introducimos al mundo de la emancipación.
La idea de irse de la casa familiar está presente en la mente de los jóvenes desde muy temprana edad. La independencia económica, formar una familia, continuar con la vida de adulto se nos presenta a todos en la vida. Pero… ¿Cuánto cuesta esa independencia? ¿Cuánto cuesta irse a vivir solo? ¿Cómo se hace para dar el paso y abandonar la comodidad (o en otros casos la incomodidad) familiar para afrontar la realidad de la vida desde la emancipación personal?
Hoy en día, para poder vivir solo, con lo básico y lo mínimo (¡ojo!, con lo básico y con lo mínimo), se necesitan alrededor de $14mil por mes. Hay que volver a advertir que esto no significa que no haya gente a la que con esa plata no le alcance, sino que siendo muy austeros con ese monto mensual se puede empezar la aventura. Esto implica afrontar un alquiler con expensas (departamento de dos ambientes o monoambiente), algunos servicios básicos como la energía eléctrica, el gas (en algunos hogares ya no lo consumen), agua, teléfono celular, artículos de limpieza y comida. Es decir, lo básico indispensable. A partir de ahí, se podría pensar en el estilo de vida que cada uno quiera y pueda llevar.
Para algunas personas, internet se ha vuelto algo indispensable, por lo que podríamos definirlo como un gustito que algunos se pueden dar. De cualquier manera, hoy en día se puede compartir el gasto con algún vecino.
Santiago Nehuén tiene 23 años y a los 20 se fue a vivir solo. “Sé que no es algo común, no todos tienen la misma oportunidad”, afirmó. Él consiguió un trabajo estable mientras vivía con sus padres y tardó un año desde que tomó la decisión de irse de casa hasta que finalmente pudo hacerlo.
Santiago Nehuén tiene 23 años. Vive solo en un departamento frente a la Plaza de la Joroba.
“Fui comprando todo desde antes de mudarme, mientras vivía con mis viejos. Sobre todo los electrodomésticos, porque algunas cosas me las regalaron, como la mesa y las sillas. La heladera y el lavarropas me los compré yo. Me traje la cama de siempre, la que tenía desde niño hasta que me compré un colchón y me regalaron otra cama. Después de que me mudé, me fui dando cuenta de que me faltaban algunas cosas, como cuestiones para cocinar u otras como el ´tender´ para la ropa y eso”, contó Santiago.
Otro caso es el de Josefina, que está por cumplir 24 años y se mudó sola cuando tenía 23 recién cumplidos. Tomó la decisión de irse a vivir sola porque no tenía una buena relación familiar y muchas ganas de independizarse. Ya hacía mucho que venía pensando en eso. Empezó a trabajar en una agencia de marketing que no le alcanzaba para emanciparse pero sí le sirvió para ganar experiencia. Luego consiguió otro trabajo que, con un poco de ayuda familiar, le permitió irse.
“Ahorré un par de meses para poder pagar el depósito y demás cuestiones inmobiliarias. Muchos de los muebles son herencia familiar, como la mesa y las cosas del dormitorio. Los electrodomésticos los compré en cuotas. La primera semana no tenía ni heladera”, comentó Josefina.
Lo más importante que miran los jóvenes a la hora de buscar un lugar para irse a vivir solos es el precio y la zona. Esta última se valoriza más dependiendo de la seguridad del barrio o del lugar donde esté ubicado. Santiago Nehuén buscó más que nada ubicación y seguridad, no le importaba tener que pagar un poco más. Por eso, está viviendo enfrente de la Plaza de la Joroba. “Busqué en el centro porque trabajo ahí, pero podría estar un poco más lejos. Para mí los mejores puntos son las zonas donde hay movimiento las 24 horas”, contó.
Por el otro lado, Josefina decidió vivir en Santa Lucía porque creció ahí y quería estar cerca de su padre y de su trabajo. “Es una zona que conozco y no es tan caro como vivir en el centro, donde estaba todo muy caro”, afirmó la joven que habita en el barrio Solares de José María. Lo primero que buscó fue precio, aunque la seguridad también fue determinante para su elección. Mientras que Santiago paga $7mil por mes de alquiler, Josefina paga $5mil, y ambos viven en departamentos de dos ambientes.
Josefina está por cumplir 24 años y vive junto a su gata en un departamento de dos ambientes en Santa Lucía.
Según una inmobiliaria, los precios de los alquileres varían según la zona. De los tres departamentos más solicitados para alquilar, Rivadavia y Capital son los más caros y Santa Lucía más barato. Lo más buscado para jóvenes que buscan vivir solos son departamentos de dos ambientes (es decir, de una habitación más un comedor/sala). Aunque también hay monoambientes más baratos. Los alquileres van desde $4.500 en adelante. Aproximadamente el 40% del total de quienes buscan alquiler son personas solitarias. Otro dato a tener en cuenta son las expensas, que pueden ir desde los $500 hasta $1500.
El tema de los servicios es que también determinan la calidad de vida a la que se aspira con los recursos que se cuente. Esto implica, como ya dijimos, un total de costos mínimos mensuales de $14mil ($1500 de energía, $1000 entre gas y agua, $1000 de expensas, telefonía celular alrededor de $500, alquiler a $5000 más un mínimo de gasto de comida y limpieza de alrededor de $5000). Siempre hay que tener en cuenta que estos son los mínimos absolutos, a partir de ahí hay que pensar en que algunas cosas pueden salir más caras, como por ejemplo conseguir mejores alquileres, transporte, internet, televisión por cable o satelital, comer otro tipo de comidas más caras, etc. Por lo tanto, pueden haber casos, como el de Santiago, que para su estilo de vida necesita mínimo $25mil por mes, mientras que Josefina afirma que lo mínimo con lo que puede vivir es $15mil.
Por último, para pensar en comprar algunas cuestiones básicas como electrodomésticos o muebles hay que pensar en tener un capital inicial importante, posiblemente fruto de ahorros de varios meses. Por ejemplo, algunos elementos básicos para vivir solo que son caros y a la vez necesarios son: un lavarropas automático, el más barato sale $15mil; una cocina a gas, de $7500 en adelante; una heladera con freezer, desde $18mil; una mesa de comedor va desde los $3500 y 4 sillas alrededor de $2mil en total. Además, hay que tener en cuenta la cama y el colchón, algunos muebles básicos, algún silloncito, etc. Pero en muchos casos algunas de estas cosas son regaladas o heredadas, lo que ayuda mucho a la economía del joven que se introducirá en la aventura de vivir en soledad.