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¿Cuántos rugbiers donando sangre por día necesita San Juan para cubrir las necesidades?

La directora del IPHEM explicó que en los meses de verano, cuando hay más accidentes y necesidad, hasta los trabajadores del instituto se turnan para poder donar sangre y llegar con lo que hace falta.
viernes, 15 de febrero de 2019 · 11:29

Este miércoles un equipo completo de rugby se acercó a una colecta de sangre del Marcial Quiroga y la foto del gesto de los deportistas se volvió viral. Pero a pesar de la buena noticia, la realidad detrás del banco de sangre de San Juan es que nunca es suficiente y que no existen reservas permanentes. A veces, hasta los mismos médicos o administrativos tienen que donar, porque hay más personas que necesitan que las que donan. 

El equipo de Huaziul que asistió a la colecta donó en total 20 unidades de sangre y marcó un hecho inédito, ya que los técnicos no recordaban que un grupo de deportistas completo asistiera a una de las 12 colectas mensuales que realizan. La cantidad de sangre donada puede parecer muy buena, pero lo cierto es que no modifica la realidad del instituto de hemoterapia: en un mal día los hospitales pueden solicitar hasta 15 unidades, un equipo de rugby completo  o uno de fútbol con el técnico y un par de suplentes. 

No se puede saber cuánta sangre va a hacer falta y las reservas se deben renovar constantemente. Todo el sistema depende de las donaciones voluntarias.

"Las reservas de sangre no existen. No sólo siempre tenemos la cantidad de donantes necesarios, sino que además a la sangre hay que renovarla después de poco tiempo", explicó Marta Picón, directora del IPHEM. Por eso salen constantemente a clubes, instituciones, ONG's, hospitales y cualquier lugar donde los inviten a seguir buscando voluntarios, que son fundamentales para mantener las reservas. "En algunos casos la sangre se puede reponer, cuando un paciente es tratado, pero esto no pasa siempre y las necesidades van variando mucho. Además quienes donan para un paciente en particular van y lo hacen una vez y las unidades van para esa persona", detalló.  

Las mujeres y las iglesias cristianas son las que más donan durante las campañas.

"Nunca sabemos cuánta sangre va a hacer falta", contó Picón. Es que durante un sólo día o hasta en un fin de semana pueden ingresar varios heridos a las guardias de los hospitales e incluso que se den varias recaídas de pacientes institucionalizados. La directora dijo que a veces hasta no quieren hablar de cantidades, ya que a veces hace un efecto rebote en la población y menos personas van a donar. Es que por más que haya una buena campaña de donación, en cualquier momento un incidente puede poner en jaque las capacidades de IPHEM. Al fin y al cabo, la posibilidad latente de un terremoto siempre está pendiente en la provincia y muchas veces las reservas del instituto apenas dan a basto en días que hay varios accidentes. 

Los trabajadores del IPHEM, la última reserva

Hay épocas en las que la cantidad de unidades donadas disminuyen y las reservas quedan en límites peligrosos. Lamentablemente, esto suele ocurrir en los meses en los que más accidentes ocurren y más necesidad hay en los hospitales: diciembre, enero y febrero. 

Los trabajadores, además de organizar decenas de colectas, deben también servir de "reserva" en los meses de más demanda. 


"Como ya sabemos que esto puede pasar y muchas veces no llegamos con la cantidad de unidades, los médicos, voluntarios y personal administrativo del IPHEM nos vamos turnando para donar", explicó Picón. Esto significa que tres meses antes de las semanas más difíciles, los encargados de recolectar sangre comienzan a prepararse y dejan de donar para estar listos en casos de emergencias. A pesar de la buena voluntad, nuevamente ni siquiera de esta manera pueden asegurar la cantidad de sangre necesaria. 

Las donaciones organizadas y en grupos son una buena opción para que los voluntarios se sientan apoyados, tal como demostraron los jugadores de Huaziul. 

Sin dudas la donación voluntaria y periódica es la única forma de mantener siempre la cantidad de sangre que necesitan los sanjuaninos. Las donaciones grupales son también una buena herramienta. "En el caso de los rugbiers fue más fácil para ellos, porque mientras uno donaba el resto estaba ahí para acompañarlo, además se alentaban entre sí", contó la funcionaria. Las iglesias también cumplen un rol muy especial, ya que hay meses en los que convocan una colecta y pueden dar hasta 40 unidades de sangre. 

"Vamos a alentar a que más clubes hagan lo que hicieron los chicos de Huaziul, los convocamos a todos a que se unan porque es muy necesario", dijo Picón. También llamó a los hombres en general a que se animen más a las agujas. "En San Juan el 80% de las donaciones vienen de mujeres, que se animan mucho más que ellos", aclaró. 

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