Energía

Investigadores sanjuaninos buscan reducir el gasto energético en edificios públicos

Un equipo de conicetistas analizó el uso de la energía en OSSE, el municipio de la Capital y el Rectorado. Con las recomendaciones que realizaron, el consumo se podría bajar en un 40%.
domingo, 27 de enero de 2019 · 09:00

Cómo reducir el consumo energético en los edificios públicos sanjuaninos es el tema que investiga un equipo de becarios del Conicet. Los edificios estatales consumen el 5% del consumo total  de la provincia. Los investigadores descubrieron que optimizando ciertas metodologías y cambiando equipamiento, se podría reducir el gasto un 40%.

El grupo de becarios doctorales pertenece al Instituto Regional de Planeamiento y Hábitat, que depende de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la UNSJ. El director de este equipo de trabajo es Ernesto Kuchen, arquitecto e investigador. El resto del grupo obtuvo una beca de Conicet para desarrollar su doctorado en el tema “Eficiencia energética en edificios públicos”, ellas son las arquitectas Yésica Alamino Naranjo, Alción Alonso, el arquitecto Bruno Arballo, el diseñador gráfico Santiago de la Torre y la diseñadora industrial Mariana Galdeano.

El trabajo del equipo arrancó en el Rectorado, también trabajaron en la Municipalidad de la Capital, en OSSE y ahora continúan con su investigación en el Centro Cívico.

A partir del análisis del edificio de OSSE se llegó a la conclusión de que con distintos procedimientos es posible reducir el consumo energético en un 43%. De esta manera, el 70% de la inversión para optimizar el uso de la energía se recuperaría en ahorro en tan solo un año.

Construir edificios sustentables implica que la obra se encarezca un 30% más que uno convencional, pero de igual modo se estima que este gasto extra se recuperaría luego de uno o dos años para luego transformarse en un gasto energético mucho menor.

Según la investigadora Yésica Alamino Naranjo, “una de las principales razones por las cuáles se abordan estas temáticas es que el consumo energético es una problemática a nivel mundial y está fuertemente ligado al impacto ambiental”. Además, agregó que “Argentina es un país dependiente energéticamente y eso es un factor fundamental para abordar la eficiencia energética”.

La Arquitecta contó que “es un tema complejo porque el gasto de los edificios públicos lo pagamos entre todos. También se trabaja con oficinas y espacios laborales entendiendo que en la sociedad actual pasamos ahí más del 30% del tiempo”.

Actualmente cada conicetista tiene su tema particular de tesis y el de Yésica consiste en abordar el rendimiento laboral de los trabajadores del Centro Cívico en función de la calidad ambiental de las oficinas. Según la arquitecta, “este estudio busca conocer cómo influyen los parámetros ambientales en el rendimiento laboral y en el consumo energético”. “Los factores ambientales de las oficinas van de la mano con el consumo, ya que por ejemplo muchas veces la gente con el afán de disminuir la temperatura en verano pasa frío y gasta más”, concluyó.

La propuesta de mejoras incluye aspectos que implican desde mínimos a grandes costos de inversión y que puedan implementarse durante la vida útil del edificio. Aquellas medidas que tienen costo cero y que conducen a importantes ahorros iniciales de energía son:

  • Educación del usuario a través de un “Manual de uso del espacio de oficina”, cuyo potencial esperado corresponde a un 8% de ahorro en los ítems “ventilación” y “climatización”.
  • Control del set-point de temperatura en equipos de climatización, considerando la variabilidad del clima exterior, con lo cual se espera ahorrar hasta un 30% en los ítems “calefacción” y “refrigeración”.
  • Eliminación de estufas eléctricas, cuyo potencial esperado constituye un 50% de ahorro en el ítem “calefacción”.

Por otro lado, también hay medidas que involucran inversiones de bajo costo que conducen a mejorar aún más el funcionamiento eficiente del edificio. Entre ellas, se destacan:

  • Reprogramación y control del equipamiento de las computadoras bajo el “modo eficiente”, con lo que se espera ahorrar un 40%.
  • Control en las fugas en aberturas mediante burletes y cella juntas, cuyo potencial esperado de ahorro corresponde a un 20% en los ítems “calefacción” y “refrigeración”.
  • Control de iluminación mediante sensores de movimiento; medida que proyecta ahorrar un 30% en el ítem “iluminación”.

De aplicarse los potenciales enunciados, se alcanzaría una importante reducción del consumo de energía.

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