Por Natalia Caballero
Su increíble historia lo hizo conocido el todo el país. Miguel Cortez, un hombre de unos 50 años de edad, se quedó sin la mitad del cerebro a principios del año pasado por un golpe en seco que le dieron y como consecuencia de la terrible golpiza sufrió la pérdida total de la memoria. Durante seis meses permaneció internado en el hospital Rawson como NN, luego fue trasladado a la Casa de la Bondad, donde es asistido hasta en la actualidad.
Su rostro apareció en cientos de medios de comunicación, lo que permitió reconstruir la historia de Miguel, alias el "Tomate”, nacido en San Luis hace más de cinco décadas atrás. A un año de que su caso trascendiera, el hombre sin memoria está a un paso de tener documento, se encuentra estabilizado y contenido emocionalmente.
"Miguel está bien, lo vinieron a visitar dos veces el año pasado una tía suya que lo crió. No hay nadie de su familia de San Luis que lo pueda atender de manera integral como lo necesita así que continuamos asistiéndolo. No camina, se lo sienta en una silla de ruedas, lo llevamos al fondo y a la vereda, se nota que le gusta mucho estar en la puerta”, contó Mirtha Gari, de la Casa de la Bondad.
Justamente la familia de Miguel les llevó a las cuidadoras una partida de nacimiento para que pudieran ser iniciados los trámites para documentarlo.
Cuando lo encontraron, a Miguel lo hallaron inconsciente y sin ningún tipo de papel que acreditara su identidad. Es por esta razón que se hizo tan difícil ubicar a sus familiares, que viven en una zona rural de la provincia de los Rodríguez Saá.
Debido al tiempo que lleva en la Casa de la Bondad, los cuidadores ya lo conocen. Saben cuándo está más triste, cuando está de mejor ánimo. Es que a pesar de que nunca va a recuperar el habla o los movimientos, sus emociones están a flor de piel y por ello es necesario contenerlo y lograr que se sienta acompañado. "A su modo manifiesta sus emociones, nos damos cuenta de sus cambios de humor”, añadió Mirtha.
Miguel requiere mucha atención ya que además de cambiarlo porque no controla esfínteres también requiere que lo alimenten. No dice más que un par de expresiones que no suelen estar muy conectadas con la realidad.
El 25 de agosto se cumplió un año desde que este hombre sin memoria vive en la Casa de la Bondad. Es uno de los pacientes que más tiempo pasó en la institución. Sólo lo supera Duilio, quien vivió tres años.
El estado en general de Miguel es bueno, todos en la organización lo conocen y saben sus mañas y sus estados anímicos. Está contenido y a pesar de que él no sabe quién es, está cerca de tener un DNI que acredite que se llama Miguel Cortez, como lo bautizaron en San Luis, la tierra en la que nació pero en la que vivió muy poco debido a su espíritu aventurero e indomable.

La Casa de la Bondad es una fundación sin fines de lucro. Se mantiene gracias a aportes que realizan particulares y algunas empresas. Además obtienen dinero de las dos ferias americanas que realizan dos veces por mes –el segundo y el tercer sábado de cada mes-.
En la institución están pidiendo voluntarios, que apoyen y permitan el normal funcionamiento de la fundación. Los voluntarios se desempeñan tres horas a la semana en cualquiera de las áreas de la organización: cocina, cuidadores, administración, limpieza, entre otros.



