El sonido ya no es el de los autos ni el murmullo constante de la ciudad. Ahora, alrededor del agua, lo que se escucha es el canto de los pájaros y, de tanto en tanto, el leve estallido de una gota que salta cuando un pez rompe la superficie y vuelve a sumergirse. Los peces que durante años habitaron el lago del Parque de Mayo, donde convivían hacinados, se reproducían sin control y se alimentaban de pochoclos y migas de pan de pancho; hoy se mueven en un entorno completamente distinto. Uno que se parece mucho más a lo que siempre debió ser.
Del ruido y el hacinamiento al silencio y la libertad: cómo es la nueva vida de los peces del Parque de Mayo
Después del complejo traslado hacia el Parque de la Biodiversidad, los alrededor de 3.300 peces tienen un pasar completamente diferente. Conocelo.
Reubicadas en el Parque de la Biodiversidad, en la zona cercana a El Pinar, en Rivadavia, las distintas especies (que, según su tamaño, pueden alcanzar entre 8 y 12 años de vida), aún atraviesan un período de adaptación y control. Sin embargo, de acuerdo con los especialistas que los asisten de manera permanente, su estado general es “bastante bueno”, considerando las condiciones en las que vivieron.
Por el momento, algunos ejemplares permanecen en canales especiales con movimiento constante de agua, donde continúan siendo alimentados mientras se completa el control de su salud. Otros ya dieron el gran paso hacia un nuevo nivel: las lagunas creadas dentro del predio, donde se desarrolló un hábitat adecuado para su subsistencia.
Ahora, las carpas koi y las carpas comunes son alimentadas cuidadosamente por los especialistas del Parque con comida específica para su especie, distribuida de forma manual una vez al día. En tanto, los sogyos, cuya dieta es herbívora, se alimentan de las algas del lugar y también reciben pequeños cubos de pasto para complementar su nutrición.
Los peces que se multiplicaron y su inserción a la nueva vida
Cabe recordar que el operativo de traslado, que forma parte de la segunda etapa de la remodelación integral del Parque de Mayo a cargo del Ministerio de Infraestructura, comenzó el pasado 2 de marzo. Aunque el cálculo inicial era incierto, las autoridades y especialistas de la Secretaría de Ambiente estimaban que en el lago había entre 1.000 y 1.500 ejemplares, por lo que preveían que la “repatriación” demandaría unos cinco días de intenso trabajo. Sin embargo, la realidad sorprendió.
A medida que avanzaba el drenaje del lago artificial y la extracción de peces de distintas especies, la cifra no dejaba de crecer. Finalmente, se trasladaron a Rivadavia alrededor de 3.300 ejemplares, lo que extendió el operativo a dos semanas de tareas intensas, con dos viajes diarios del “camión pileta”.
“El equipo a cargo del operativo estuvo encabezado por biólogos y técnicos del Parque de la Biodiversidad. Ellos supervisaron tanto el traslado como el funcionamiento del camión, que fue acondicionado como una piscina, con aireadores, agua de pozo y azul de metileno, un compuesto químico que actúa como antiséptico y ayuda a reducir los niveles de estrés en los peces”, recordó la directora de Ecología Urbana de la Secretaría de Ambiente, Melisa Olivero, en diálogo con Tiempo de San Juan, junto a las lagunas donde ahora nadan los animales.
Al mismo tiempo, destacó: “Se trabajó siempre con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los ejemplares. En este lugar están siendo monitoreados y cuentan con una alimentación adecuada. Por eso, no regresarán al Parque de Mayo: se quedarán en el Parque de la Biodiversidad que es el hábitat que necesitan”.
Cómo volver a visitar a los peces más conocidos de San Juan
Tras la finalización de las tareas, las autoridades estiman que el Parque de la Biodiversidad podrá reabrir sus puertas a partir del lunes 20 de abril.
Desde entonces, tanto las instituciones como el público en general podrán volver a recorrer el predio. “Quienes vengan podrán ver que los animales están bien cuidados, en un hábitat nuevo con mejores condiciones de vida. Este es un compromiso del Gobierno de la provincia con el ambiente y con todos los sanjuaninos”, concluyó Olivero.
En este contexto, cabe recordar que durante esta temporada el Parque de la Biodiversidad ofrece visitas guiadas y educativas en horario de siesta. La entrada es gratuita para menores de 12 años, jubilados, personas con discapacidad e instituciones educativas, mientras que el público general debe abonar un ingreso de 1.500 pesos.