Los Molina, una familia olímpica

La intimidad del clan que, de la mano de Gonzalo, tendrá su apellido en Río. Será con el bicicross, deporte que practicaron todos y con el que, a pulmón, llegaron a recorrer Sudamérica.
viernes, 01 de julio de 2016 · 18:10
Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan

"Hay gente que no entiende lo que es competir, gastar y no tener ganancias. Algunos te dicen ‘¿y qué ganan con esto?’. Ellos no saben la emoción que sentimos cuando vemos competir a un hijo, es algo impagable. Uno gasta lo que tiene y lo que no tiene para verlos triunfar”. Así, al borde de las lágrimas, arranca el relato de Víctor y Sandra, los papás de Gonzalo "Chalo” Molina, el biker sanjuanino de 21 años que representará al país en los Juegos Olímpicos Río 2016. 

En exclusiva con Tiempo de San Juan, la familia Molina abrió las puertas de su casa y contó la intimidad de un clan que lleva en la sangre la pasión por la bicicleta y la adrenalina. 

Los trofeos, las fotos de las competencias y las medallas adornan la casa de los Molina, en el barrio AMECOM, en Rawson. Se respira ambiente fierrero, a leguas puede notarse el sentimiento por cualquier deporte que tenga ruedas. Los cuatro hermanos, Federico, Rodrigo, Gonzalo y Santiago, son bikers, siendo estos últimos dos los que participan hoy en competencias nacionales e internacionales. Hasta los padres alguna vez practicaron el deporte en la pista de Rawson, y una de las anécdotas más recordadas es la de Sandra, quien embarazada del sanjuanino olímpico se animó a festejar el Día de la Madre en bicicleta.

"Todos me insistían que corra ese día. Fue así que me prestaron una bici y largué. En esa carrera me caí. Semanas después me entero que estaba embarazada de Gonza. Todos dicen que nació así porque venía corriendo de antes de nacer (risas)”, expresa la mamá.

Mientras el mate acompaña la tarde fría, una de las últimas del clan previo a las concentraciones de "Chalo” en Santiago del Estero, los Molina hablan de los sacrificios que hicieron por el bicicross. Dicen que el único sueldo que siempre sustentó los gastos que implica cada competencia es el de don Víctor, quien se dedica a la reparación de plásticos de camiones y colectivos. De hecho, en varias oportunidades, para economizar gastos acudieron a la tradicional Chevrolet Chevy Van de la familia para trasladarse en los viajes. 

"Tuvimos la suerte de que nuestros hijos se destacaron en el deporte. Cuando Gonzalo tenía 10 años ya había ganado todo a nivel nacional y era hora de mostrarse afuera, pero no podíamos económicamente. Siempre fue difícil, no teníamos las posibilidades que quizás tenían otros corredores. Pero después se le fueron abriendo puertas, como la de la Federación Argentina, y ahí sí pudo empezar a viajar a todos lados. Hoy, gracias a sus logros, tiene su beca y no nos cuesta a nosotros”, dice el papá. 

La humildad, el fanatismo por el deporte y la unidad definen muy bien a los Molina. El sacrificio de los papás por ver a los chicos en el podio, como así también el sudor de los deportistas por hacer valer cada esfuerzo, los hace especiales. "Hicimos muchos viajes juntos. Recuerdo que una vez fuimos a Santiago del Estero, porque corrían los cuatro y en el camino se rompió la camioneta. Les dije a los chicos que se fueran en colectivo, que yo me quedaba a arreglar la camioneta. Íbamos sobre la hora y no quería que se perdieran el campeonato. Pero me dijeron ‘vinimos todos juntos, nos vamos todos juntos’. Eso me llenó de orgullo, demostró lo que somos como familia”, cuenta Víctor.
 
 


Nacido para correr 

El bicicross llegó a sus vidas gracias a un primo, Alejandro Molina, quien les contagió la pasión por la bici. De chiquitos, los hermanos se criaron en la pista de Rawson compitiendo a nivel provincial y más tarde a nivel nacional. En su primera competencia ,"Chalo” corrió con una bici prestada y terminó en séptima posición. "Él iba a ganar o a salir segundo, después lo terminaron cargando porque salió casi último. Se puso a llorar porque era la primera vez que se subía a una bici. Me dijo ´la próxima gano´ y así fue como de a poquito fue creciendo”. 

Sin embargo, cuando Gonzalo tenía 10 años y era un deportista en potencia, la familia tomó la decisión de alejarse de las pistas por problemas económicos. Pero aquel ínterin duró apenas dos años,  ya que después volvieron a las pistas y para siempre. 

Aquel regreso del deportista olímpico no pasó desapercibido. Gonzalo apareció de casualidad por las pistas y de intruso, sin entrenamientos previos, compitió con una bici prestada. A la carrera la ganó, cosa que enloqueció a los dirigentes del club rawsino y le imploraron que vuelva a las pistas. "Salvo esa vez, nunca pensé en dejar esto. Siempre luché y traté de entrenar para llegar lejos. A veces me dicen que la vida del deportista es corta, me preguntan qué voy a hacer después de correr, que la facultad, etcétera. Pero no entienden la pasión que vivimos, los viajes y tantas cosas que pasamos. Hicimos mucho esfuerzo y hoy estoy en los Juegos, representando al país. Esto no se paga con nada”, señala Gonza.
 
 
 

Pongan altavoz, estoy en los Juegos

Un día antes de darse a conocer la noticia de que Gonzalo Molina era el biker elegido para representar a Argentina en Río, "Chalo" se enteró de manera extraoficial y se lo comunicó a su familia a través de una llamada.
 
Estaba con su novia cuando recibió el mensaje, el que también indicaba que debía mantenerlo en reserva hasta que se diera a conocer de manera oficial. Pero "Chalo” no se contuvo, tomó su celular y en shock les dio la sorpresa a sus padres. "Cuando me llamó me asusté, lo escuché preocupado o con una mezcla de sensaciones raras en su voz. Me preguntó si yo estaba con su papá y que si así era, pusiera el celu en altavoz. Le pregunto ´¿qué pasó?´ y ahí nos dijo ´estoy en los Juegos´. Se me corrieron las lágrimas y nos pusimos re contentos, imaginate. Me dice ´no digan nada´. Yo tenía un nudo en la garganta y quería salir a la calle a gritarlo”, expresa su mamá. 

Los Molina hoy viven el momento más soñado como familia y como deportistas, uno de sus miembros en pocos días representará al país y a la provincia nada más y nada menos que en los Juegos Olímpicos 2016. En la misma competencia que estarán sus comprovincianos Gonzalo Tellechea y Viviana Chávez.

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