DÍAS DE RECLAMOS

La protesta del campo se agrieta

Quedó marcada la divisoria entre los sojeros y las economías regionales, entre ellas la vitivinícola. Entre San Juan y Mendoza también hay fractura.
domingo, 8 de marzo de 2020 · 10:27

Puede inducir a confusión la coincidencia de reclamos del campo, el sojero de la Pampa Húmeda y el vitivinícola de la Región de Cuyo. No tiene punto de encuentro, sino una grieta cada vez más visible que incluso empieza a dividir las posturas también dentro de la tierra de la uva y sus derivados.

Este sábado la Federación de Viñateros y la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan confluyeron con los Viñateros del Este Mendocino en un “contradesayuno”, en la vecina provincia, en paralelo a la cumbre que todos los años organiza la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar). La intención fue visibilizar el malestar con la institución que tuvo por misión ejecutar el Plan Estratégico Vitivinícola (Pevi) 2020.

Aquellas metas de exportación y consumo interno, entre otras, quedaron a mitad de camino. Su flamante presidente, el mendocino José Zuccardi, ensayó una justificación el fin de semana anterior en San Juan tras reunirse con el gobernador Sergio Uñac y el ministro de Turismo de Nación, Matías Lammens. Dijo que la actividad productiva no se puede separar de los vaivenes de la economía argentina.

Lo cierto es que la Coviar –lograr su intervención y posterior disolución- se convirtió en uno de los blancos del frente viñatero, que se hizo sentir este sábado en Mendoza mientras pasaban los carruajes vendimiales con las reinas. Insistieron con dos pedidos concretos al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV): posponer la fecha de liberación de vinos nuevos del 1 de junio al 31 de agosto, para forzar el alza de precios; e imponer la utilización únicamente de uvas tintas para la elaboración de vinos de color, ya que hoy se cortan los volúmenes con blancos escurridos y eso conspira contra el valor de los racimos.

El Gobierno de San Juan hizo propios los pedidos viñateros, a través de sendas notas dirigidas al presidente del INV, Martín Hinojosa. No le puso fecha a la liberación de vinos, pero sí requirió un retraso para defender a los pequeños productores. Y se sumó a la exigencia de elaborar vinos tintos con 100 por ciento de uvas de color.

Quedó absolutamente claro que el reclamo viñatero de este fin de semana no tuvo punto de encuentro con el paro ruralista anunciado para este lunes 9. La Mesa de Enlace, conformada por Confederaciones Rurales Argentinas, la Sociedad Rural Argentina y Coninagro, lanzó un lock out que consiste en no vender soja durante cuatro días, hasta el jueves 13 inclusive, cortando el grueso del ingreso de divisas al país. Será a modo de reproche al gobierno de Alberto Fernández, por el incremento de tres puntos en las retenciones a las exportaciones de granos.

La Federación Agraria Argentina había suscripto el documento originalmente pero luego tuvo que retroceder, cuando los pequeños productores empezaron a manifestar su disidencia con la cúpula que pretendía forzar la adhesión a la protesta sojera. La marcha atrás se enmascaró con una “libertad de acción”.

La convocatoria a la medida de fuerza llevó implícita además la amenaza de salir a cortar rutas. Toda una reminiscencia del conflicto por la Resolución 125 de retenciones móviles de 2008, que terminó con el “voto no positivo” de Julio Cobos en el Senado. A modo de anticipo, el jueves pasado hubo un tractorazo en Córdoba.

El anuncio presidencial tuvo algunos matices. Las retenciones subirán únicamente para los grandes productores, pasando del 30 al 33 por ciento. A cambio, los productores que despachan un volumen inferior a 500 toneladas, recibirán una reducción del 12 por ciento a través de compensaciones. Y las economías regionales, como la vitivinicultura, seguirán con una retención del 5 por ciento, congelada sin alteraciones.

En el contexto de crisis y necesidad recaudatoria, tener un índice equivalente a una fracción del campo sojero, sin sufrir un incremento, puede ser considerado como un gesto alentador desde la Casa Rosada.

En San Juan los productores sanjuaninos tienen una gran coincidencia acerca de la Mesa de Enlace. “Ellos se cortan solos, para ellos no existimos”, dijo Eduardo Garcés, presidente de la Federación de Viñateros. “La  Pampa Húmeda no se preocupa por nosotros”, acotó a su turno Juan José Ramos, titular de la Asociación de Viñateros Independientes. Ambos fueron consultados especialmente para la ocasión.

Las afirmaciones denotan que este campo, el sanjuanino, percibe el desprecio de aquel campo, el pampeano. El contraste con 2008 es notable. Doce años atrás, los dirigentes sanjuaninos se sumaron vigorosamente a la protesta sojera, convirtiéndose en portavoces de la Federación Agraria Argentina, entonces conducida por Eduardo Buzzi. No hubo una retribución de gentilezas y el resultado fue un portazo. Los viñateros buscaron cobijo –y lo encontraron- en la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), que tiene un área de economías regionales. Se consumó el divorcio con la Mesa de Enlace.

Sin embargo, mientras Ramos valoró el gesto presidencial de haber congelado las retenciones a la vitivinicultura, Garcés consideró que aún el 5 por ciento resulta excesivo y que debería eliminarse por completo. Podría definirse como la grieta dentro de la grieta.

“Nosotros estamos de acuerdo con las retenciones que nos han puesto”, afirmó Ramos. Destacó que el valor del dólar es favorable para los exportadores y que les asegura competitividad. Además, cuentan con un reintegro a las exportaciones del 3 por ciento. El impacto de las retenciones termina reducido a un par de puntos en términos relativos. El cálculo es un tanto más complejo e involucra otras variables.

“Estoy completamente de acuerdo con el paro del campo. Las retenciones tienen que desaparecer”, disparó Garcés, marcando una diferencia irreconciliable con Ramos.  Para el presidente de la Federación de Viñateros, es inadmisible que “los gobiernos, este y el anterior y el anterior”, siempre busquen achicar el déficit sin recortar el gasto político. “Al que trabajan lo castigan”, sostuvo en elevado tono.

“Las retenciones son un impuesto distorsivo”, insistió Garcés. Y remató: “si mañana salen a cortar (rutas) yo voy a salir a apoyarlos. Si le metan la mano al de la soja, me la están metiendo a mí también”.

El frente común por la uva, que unifica a las dos organizaciones viñateras, se fractura a la hora de referirse al reclamo sojero además por otra circunstancia no menor: el problema exportador no afecta a la mayoría de los pequeños productores vitivinícolas. “El productor a ese esquema no lo ve. El productor necesita medidas urgentes para recomponer el precio”, sintetizó Ramos, focalizado en la economía regional.

Sin embargo también en Cuyo hay una división ostensible. La primera y más visible es la que separa a la Coviar de los viñateros que organizaron el “contradesayuno” el sábado. Ramos y Garcés tienen una diferencia irreconciliable con el mendocino Zuccardi, presidente de la corporación oficialmente desde este 7 de marzo. Y también con el vicepresidente, el sanjuanino Ángel Leotta, presidente de la Cámara Vitivinícola (bodegueros trasladistas).

Garcés todavía recuerda que Leotta se ausentó de una reunión convocada por el ex ministro de Agricultura de Cambiemos, Miguel Etchevehere, atribuyendo su inasistencia a que se había enterado de que estarían también en esa mesa de diálogo los viñateros críticos de Coviar.

Aparecen nuevos actores en este campo cuyano agrietado. El mendocino Carlos Achetonni quedó al frente de la Federación Agraria Argentina hace aproximadamente un año. Fue por lo tanto uno de quienes convocaron al lock out por cuatro días consecutivos, más allá de que luego tuvo que retroceder sobre sus pasos, forzado por los pequeños productores que se verán beneficiados con el nuevo esquema de retenciones.

Oriundo de General Alvear, Achetonni produce fruta como ciruela y durazno. Lógicamente, también tiene viñedos. Su posición discordante con el arco viñatero sanjuanino y del Este de Mendoza fue advertida por el sector.

Caso similar se presenta con Carlos Iannizzotto, presidente de Fecovita, que en San Juan compró la bodega de Resero en Albardón. También mendocino, quedó al frente de Coninagro, otra de las organizaciones integrantes de la Mesa de Enlace. También está del otro lado de la grieta. Su nombre quedó en observación desde el lado sanjuanino de la vitivinicultura. Lo identifican con nitidez, ubicado en el otro lado de la grieta.

Si hay componente político en el paro del campo sojero, como afirmó el senador Carlos Parrilli, o es solamente una reacción defensiva de los intereses del sector, puede ser materia opinable. Ese es precisamente el punto que divide las aguas. El campo hace tiempo dejó de ser uno solo, para convertirse en varios.

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