Lo que debía ser una audiencia clave para cerrar un caso de violencia extrema terminó en sorpresa y tensión. Este miércoles, en Tribunales, se esperaba que Ismael Carrizo aceptara una condena de 7 años de prisión por intentar matar a su concuñado a balazos en el barrio Centenario de Chimbas, a comienzos de este año. Pero lejos de lo previsto, el acusado rompió en llanto frente al juez y se negó a firmar el acuerdo. Pidió una pena mucho menor y aseguró que no podía soportar tantos años tras las rejas.
El hecho ocurrió durante una violenta discusión entre Carrizo y Sergio Leiza, quienes mantenían una relación familiar indirecta. En medio del conflicto, Carrizo sacó un arma y disparó cinco veces. Dos de los proyectiles impactaron en Leiza: uno en la zona del ombligo y otro en el antebrazo. Según la víctima, su atacante le apuntó a la cabeza, pero logró desviar el arma antes del disparo. Las heridas le provocaron una infección severa, fue sometido a una cirugía con drenaje y aún sufre secuelas físicas.
Embed - Atacó a balazos a su concuñado y no quiso acepar la pena acordada: "Es mucho señor juez"
Carrizo, que permaneció prófugo tras el ataque, se entregó voluntariamente semanas después, junto a su abogado. La Fiscalía propuso un juicio abreviado con una pena de 7 años por tentativa de homicidio agravado, pero el acusado sorprendió a todos al rechazar el acuerdo entre lágrimas. “Es mucho, señor juez”, dijo con la voz quebrada, mientras pedía una condena de solo 3 años para poder recuperar su libertad.
Ante esta escena, la audiencia fue suspendida. El fiscal Nicolás Schiattino confirmó que no se alcanzó un consenso y que, al no aceptar la pena mínima legal, el caso se encamina ahora hacia nuevas pericias, un control de acusación y un eventual juicio oral.