“Cerrá la puerta y ándate”, gritó el hombre, a su hijo de 5 años que entró a la habitación a ver qué pasaba. No quería testigos. El sujeto, un militar retirado tenía a su sobrina -y ahijada- en la cama y estaba abusando sexualmente de ella.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITE“Cerrá la puerta y ándate”, gritó el hombre, a su hijo de 5 años que entró a la habitación a ver qué pasaba. No quería testigos. El sujeto, un militar retirado tenía a su sobrina -y ahijada- en la cama y estaba abusando sexualmente de ella.
El aberrante hecho sucedió en Santa Lucía en febrero pasado, fue denunciado en mayo último y este lunes tuvo condena. El acusado es de apellido Barrionuevo de 69 años y recibió la pena de 4 años y 10 meses de prisión.
En el caso intervinieron la fiscal Valentina Bucciarelli y el ayudante fiscal Nahuel Ibaceta de la Unidad Fiscal de Investigaciones del Centro ANIVI, que tomó la denuncia de la madre de la niña el 7 de mayo último. Todo se descubrió a raíz de que la pequeña de 10 años publicó un estado en wasaps en el que manifestaba un mal estado de ánimo. Una tía después habló con ella para saber qué le pasaba. Así se enteraron que había sido abusado por el marido de otra tía.
Ese sujeto es un militar retirado. La niña relató que el abuso ocurrió en febrero pasado cuando fue a quedarse a la casa de su tía en Santa Lucía. Sucede que la mujer salió una mañana para ir hasta el hospital a hacerse un estudio por su embarazo y ella se quedó con su tío y sus dos primos pequeños.
La nena contó que esa mañana entró al baño. Al rato salió y su tío la tomó por la fuerza y la metió a la habitación. Luego la tiró sobre una cama, la manoseó y la sometió a otros ultrajes. No llegó a violarla, pero consumó los abusos. La pequeña también relató que su primo –hijo del hombre- irrumpió dos veces en el dormitorio y su tío le gritó: “cerrá la puerta y ándate”.
Hoy hubo acuerdo para firmar el juicio abreviado y el acusado aceptó su responsabilidad en el hecho, calificado abuso sexual gravemente ultrajante. El juez Gabriel Meglioli ratificó el acuerdo y fijó la pena de 4 años y 10 meses de prisión de cumplimiento efectivo.
