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domingo 22 de marzo de 2026

Efemérides policiales

Tres años sin Talía Recabarren: el repaso de una historia de terror

Se cumple un nuevo aniversario de uno de los femicidios que más conmovió a los sanjuaninos.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Hace tres años perdíamos contacto con Talía Recabarren. Comenzaba una intensa búsqueda que mantuvo en vilo a los sanjuaninos. Esa búsqueda terminó cuatro días después, cuando Ángel Morales, el ex novio de la joven zondina, confesó que la había matado y que había dejado su cuerpo a 26 kilómetros de la Ruta 12, en un campo colindante al predio de la Finca Las Moras, en Zonda.

El lugar donde apareció sin vida Talía

A partir de ese momento su familia quedó desmembrada. Todavía hay una herida que no sana. Un anhelo de respuesta que ni la propia condena judicial puede llenar.

"Tenía la esperanza de que la íbamos a encontrar, toda rasguñada y lastimada pero viva", dijo Anabela Recabarren, madre de Talía.

El caso

El 18 de junio del 2016 desapareció Talía Recabarren. Cuatro días después el cuerpo de la joven fue encontrado sin vida en un descampado en Zonda. La joven de 17 años fue asfixiada por su ex novio, Ángel Morales, quien al momento del asesinato tenía también 17 años. El joven fue detenido y confesó el crimen.

Ángel Morales.

Además de la confesión, los peritos acordaron en apuntar a Morales como el autor del hecho debido a las coincidencias de las heridas de asfixia que tenía en su cuello.

También, hasta se llegó a vincular a quien era la nueva pareja de Morales como co-autora del hecho. Pero después de declarar en condición de testigo, la joven fue desvinculada totalmente del hecho.

Débora Zamora, en ese entonces novia de Ángel Morales 

Pese a las declaraciones del Morales sobre cómo cometió el femicidio, la autopsia demostró que la joven había fallecido producto de una luxación en la columna producto de un fuerte golpe en la cara, por lo que las versiones de estrangulamiento y asfixia quedaron totalmente descartadas.

La justicia pidió  pericias psicológicas para el joven homicida con el objetivo de establecer certezas sobre su salud mental. Debido a las conclusiones de los estudios, a los resultados de la autopsia y por su condición de menor, Miguel Ángel Morales debió ser trasladado al Instituto Nazario Benavidez, para menores varones con problemas con la ley, donde debería realizar un riguroso tratamiento psicológico.

Su paso por el Nazario Benavidez terminó en octubre de 2018 cuando cumplió la mayoría de edad. Esto dado a que el sistema para menores no cuenta con prisión preventiva, y cuando los que delinquen cumplen la mayoría de edad, como pasó con Morales, puede esperar el juicio en libertad. 

Así fue como el femicida pasó seis meses en libertad- desde octubre hasta abril- cuando fue condenado a diez años de prisión por el delito de homicidio agravado por el vínculo.

El fallo del juez Jorge Toro fue criticado y generó algunas dudas que desde la opinión pública se plantearon durante el proceso judicial.

Juez Jorge Toro

En diálogo con este medio, el magistrado respondió las preguntas recurrentes en el caso: ¿por qué no hubo querella?, ¿por qué no se lo condenó a prisión perpetua?, ¿por qué no fue femicidio?. Lee todo lo que dijo haciendo click aquí.

Las  durísimas palabras de la madre de Talía tras la sentencia: 

 

Vivir bajo temor, amenazas e injusticias

Después del horror, un verdadero calvario fue y es el que atraviesa la familia de Talía Recabarren.

Los familiares de Talía, en especial su madre Anabella y su hermana Margarita, fueron el blanco de violentos mensajes nada más y nada menos que en la tumba donde "descansan" los restos de la muchacha de 17 años.

Las primeras amenazas que recibieron tuvieron lugar en mayo del 2017, poco antes del aniversario del crimen, cuando el confeso asesino todavía estaba privado de su libertad en el Instituto Nazario Benavídez, pues era menor en aquel entonces.

“Aquí vas a venir a acompañar a tu hermana. Te vamos a matar”, rezaba una de las pintadas que realizaron en el cementerio y en las cercanías del nicho. Esto despertó la indignación de la familia que denunció la situación en los medios y en la Policía, atemorizada de que pudieran concretar lo anunciado, más aún cuando aseguraban que había más gente involucrada en el asesinato que fue cómplice del único imputado.

Dos años después del crimen y tras de la polémica liberación de Morales, por las demoras en la Justicia que hicieron que los plazos para la detención se vencieran, la madre de Talía volvió a ser foco de una nueva amenaza y por esa razón radicó la denuncia correspondiente en la Comisaría 14. El mismo Morales se habría jactado del delito cometido en la cara de la mujer que perdió a su hija.

 

Como si fuera poco, Anabella Recabarren estuvo detenida más de 10 horas en la comisaría 18º de Albardón, el 3 de enero de 2019. Los dos jueces intervinientes en el caso tienen versiones encontradas y totalmente diferentes para explicar por qué la madre de la joven asesinada en Zonda permaneció tras las rejas.

El juez Ricardo Moine, que subroga el Segundo Juzgado Correccional, dijo que hubo un “error de comunicación”. Por su parte, la jueza Carolina Parra desmintió que haya habido un “error de comunicación” y aseguró que no libró el acta de detención.

“El juez me hizo quedar como una delincuente, me han esposado, me han marcado los dedos, me han sacado fotos, he dormido en el suelo como un perro, está muy bien lo que hace la justicia ¿no?. Te matan a tu hija y tenes que aguantar semejantes estupideces” dijo apenada Anabella apenas salió.

El calvario sigue


A los diez días de conocerse la condena a Ángel Morales, la fiscal Gladys Capdevilla –que subrogó al fiscal Adolfo Díaz- hizo la presentación de un recurso de casación para que la Corte de Justicia de San Juan revisara el monto de la pena, con el argumento de que era leve.

“Conforme a la calificación, conforme a las pruebas aportadas y a la conclusión de todo el proceso, por la calificación tan grave y a pesar de ser menor, le caben 25 años”, expresó la fiscal.

La polémica se generó cuando el juez del caso, Jorge Toro, rechazó dicha presentación por improcedente. La explicación que dio fue que no se cumplió con un requisito formal y es que, durante los alegatos, el fiscal debió hacer explícita la reserva de recurrir el fallo a casación. Como no lo hizo en su momento, el juez entendió que ese  olvido o error en el procedimiento era motivo suficiente para no admitir el recurso y rechazarlo.

La fiscal Capdevilla no se quedó con la respuesta del juez Toro y volvió a arremeter, esta vez con un recurso de queja ante la Corte de Justicia. Fuentes judiciales indicaron que uno de los argumentos es que no existe fundamento alguno para que el juez rechace un recurso de casación por la zona razón de no haber hecho reserva de esa presentación durante los alegatos. La última palabra la tendrá la Corte de Justicia que ahora debe resolver si hace al lugar al recurso, y de ser así, si corresponde revisar el monto de la pena contra Morales, tal como espera la fiscalía.

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