Aunque se considera rawsina, Mónica Bontempo oculta un récord que la mayoría de los sanjuaninos no puede ostentar: hasta su adolescencia vivió en 5 departamentos de la provincia, andando de norte a sur. Así, ahora que se hizo acreedora de la corona de las Personas Mayores 2024, puede decir que es la Reina más sanjuanina de todas.
Con una sonrisa enorme, Mónica Bontempo revive el momento en que el conteo de votos realizado en la celebración que se vivió anoche, indicó que se había convertido en la representante provincial de las Personas Mayores. “Yo con representar a mi Rawson ya estaba más que conforme. No pensé que iba a ser Reina provincial así que, imagínate mi alegría en ese momento”, cuenta a Tiempo de San Juan sentada en el comedor de su casa ubicada en el corazón de la Villa Fleury, con la corona y la capa acomodadas sobre el sillón.
Es entonces que confiesa que, aunque vivió la mayor parte de su vida en el departamento del Gran San Juan, en realidad nació en Jáchal, en el extremo norte de la provincia. Sucedió porque su padre, nacido en Bolívar en la provincia de Buenos Aires, viajaba por cuestiones de trabajo. Al llegar a La Pampa conoció a una mujer con la cual se casó y ambos terminaron en San Juan. Aquí nacieron Mónica y su hermano.
Cuando ella tenía 3 años, la familia se mudó a Calingasta. Y desde allí pasaron por Angaco, donde Mónica cursó toda la primaria. Luego llegaría el cuarto destino de la familia, esta vez al Sur, en Pocito. Recién cuando Mónica estaba en el segundo año del Secundario, la familia se asentó en Rawson, justo en el mismo terreno en el que ella vive hoy.
Tal como vivió sus residencias, Mónica pasó su vida laboral. Es que, hasta el año pasado, cuando se jubiló, la mujer se desempeñó en distintos trabajos, a los que enumera con orgullo. “En el comercio he trabajado en varios rubros. También he sido secretaría de una firma de abogados y hasta he trabajado como promotora”, cuenta la sanjuanina. Y abre un paréntesis para agregar, “tenía unos 30 años y era promotora de los caldos El Gourmet, de Mendoza. Tenía que ir a supermercados como Dilbas o José González y vender el producto. Al principio me daba vergüenza hablar con la gente, después me transformé en la promotora que más vendía”.
Después de eso, Mónica se casó, tuvo a su hijo e inició un nuevo emprendimiento. “Yo quería que mi hijo estudiara en una escuela privada, pero no teníamos suficiente dinero. Entonces, me puse a tejer a dos agujas. La gente hacía cola acá en mi casa haciendo sus pedidos y con eso yo le pagué los estudios a mi hijo”, revela. Ya en su vida adulta, hace 9 años y después de haberse divorciado, la mujer volvió reinventarse en ese caso, para comenzar a trabajar cuidando niños y personas adultas. “Esas experiencias me encantaron”, asegura.
Una nueva etapa
Más allá de todo eso, Mónica afirma que al verdadero cambio en su vida lo encaró hace un año. “Yo no estaba bien. Vivo con mi mamá, a la que tengo que cuidar y pasaba mucho tiempo encerrada, sentía algo oscuro. Dije, ‘cuando me jubile cambio todo’. Y lo hice, entré al centro de jubilados Paz y Bien. Me cambió la vida llegó”, asegura la mujer que hoy cuenta 63 años.
Por eso, ayer, cuando alzó el brazo para saludar desde el escenario del Anfiteatro Buenaventura Luna del Auditorio Juan Victoria llevaba un papelito a modo de ayuda memoria. Era un mensaje de agradecimiento que había escrito “por si acaso” y estaba dedicado principalmente a ese centro que le abrió sus puertas hace un año.
“Ahí tengo actividad gimnasia, yoga, folclore, que me encanta. Hacemos talleres, tenemos tejido, pintura. Las chicas con las que comparto son excelentes personas. Con ellas logré cambiar mi estado de ánimo por completo y ellas son las que me incentivaron a presentarme para ser reina”, revela Mónica.
Inquieta y con ganas de seguir adelante, ahora se entusiasma con su nuevo desafío. “Desde este lugar me gustaría poder colaborar con quien lo necesite, orientar a personas que no sepan cosas que yo sí sé, ayudar en comedores para niños o abuelos, lo que sea que me pidan. Yo no tengo ningún problema, me gusta hacer de todo y siempre añoré ayudar a los demás. Ahora, tengo la oportunidad”, dice esperanzada.