Noticia en desarrollo: nadie conoce con precisión todavía dónde aterrizarán los efectos de la contundente expresión de la voluntad popular en la provincia del domingo pasado, de lo que no hay dudas es que caiga donde caiga habrá abierto una sangría en el sistema político provincial.
Se lo puede dimensionar fácil con la potencia de los datos. En el primer turno electoral del año para presidente produjo un sismo grado 6 en territorio provincial, de moderado a intenso. Clavó 34 puntos porcentuales en San Juan para presidente de la Nación, 4 más que los 30 de promedio nacional. Y entró a jugar decididamente por los porotos grandes en octubre, tanto para diputados como para el Senado.
De ese modo, pidió permiso para abrirse paso entre las dos expresiones más tradicionales tanto en la provincia como en la Nación, el oficialismo-peronismo y la aún oposición y flamante oficialismo electo en San Juan. Con ganas de quedarse: ahora se viene la cuenta real, con cargos en juego y no una Paso en la que el mileísmo no tenía nada en juego sólo probar su poder de fuego electoral. Materia que aprobó con creces.
Eso ocurrirá en octubre, estamos recién en agosto. Ciencia ficción lo que ocurrirá dentro de dos meses en la política argentina, con la dificultad agregada de la falta de instrumental para calibrar con cierta veracidad lo que ocurre en la superficie. Ninguna encuesta consiguió captar en la previa la dimensión –nacional o provincial- del pelucazo. Por el contrario, ubicaba a Javier Milei en franco declieve, presuntamente saliendo del juego grande. Okeeeeiiiiiiiii, dijera luego el protagonista.
No es que las encuestas estuvieran mal hechas o con ridícula pretensión de condicionar al electorado (algunas, las más visibles, sí). Si no que resulta una dificultad adicional conseguir respuestas de la gente en la calle que luego sostengan en el cuarto oscuro. Como ya ocurrió en la Paso 2019, cuando los estudios marcaban una paridad entre Macri y Alberto y terminó ocurriendo una diferencia de 16 puntos en favor del actual presidente. Que definió allí el destino de esa elección (y del país).
El hecho de no aparecer en la foto del final para las encuestas no fue obstáculo para que igual se produjera el pelucazo. Y como gran moraleja para el arco político provincial, volvió a condicionar lo que ocurre en San Juan como lo hizo durante toda la historia reciente. Por qué habría de cambiar.
Porque la gran elección de Milei en el orden nacional, con matices en cada distrito del país, se proyectó sin contemplaciones en los candidatos de los distritos y arrastró a todos a posiciones bien expectantes. En San Juan, MIlei como candidato a presidente alcanzó el 34% (143.000 votos), mientras que en la categoría de senador Bruno Olivera cosechó el 30,6% (126.000 votos) y el la de diputados nacional José Peluc obtuvo también 30,6%.
A pesar de la gran diferencia de conocimiento entre unos y otros, el poder de fuego electoral fue casi copiado, una pérdida apenas del 10% de votos que implica un corte lógico. Se consagra así un principio algo olvidado últimamente pero siempre vigente: el poderío en los distritos alejados vía consumo cultural de los fenómenos políticos alumbrados desde Buenos Aires.
En cuarteles del oficialismo provincial podrían preguntarse qué hubiese ocurrido si se convocaba para el pasado domingo a la elección a gobernador que ocurrió un mes antes, el 2 de julio. Con un candidato de Milei traccionado por su postulante a presidente. Una pista la puede ofrecer la categoría a senador, donde Uñac alcanzó a desbordar a los otros dos tercios. Claro que sin Marcelo jugando, entre una serie de factores imposibles de calibrar del todo más allá de esas pistas.
Si se tomara como válida la acción de proyectar los resultados de la Paso del domingo a la elección real de octubre, dentro de más de dos meses, se tendrá que existe para la categoría de senadores y para la de diputados un triple empate virtual. Con Sergio Uñac adelante (31,7%, 128.297 votos que incluyen los del giojismo) por una diferencia mínima sobre Olivera del mileísmo (30,6%, 126.306, va solo) y Achem del orreguismo (28,6%, 118.301 sumando los del bullrichismo), aunque cualquier orden resulte posible entre los tres en la categoría de senadores.
Y con un esquema parecido para Diputados. Coqui Chica adelante (30,9%, 127.218 votos, tuvo un corte de 1.000 votos respecto de los de Uñac), José Peluc segundo (con 30,5%, 125.947 votos) y Nancy Picón del orreguismo (con 28,7%, 118.423).
Triple empate virtual en ambas categorías. No hace falta abundar que en una reedición de esta novela el 22 de octubre se acepta cualquier resultado. Para lo que operarán varias líneas políticas: la primera, que el uñaquismo deberá atraer ante todo el voto del giojismo completo y que la fórmula de Orrego deberá concitar todas las voluntades que dejó la eliminación de la lista Bullrich en San Juan, comandada por Bravo. Dos objetivos absolutamente posibles para ambos, se verá luego si suficientes.
La tarea extra para la escuadra de Juntos por el Cambio en San Juan será deshacerse de la molestia del mileísmo en la provincia: parece cantado que la mayoría de los votos cosechados por la fórmula de Milei (tanto para presidente como para las categorías de legisladores nacionales) son los mismos que el julio se expresaron a favor de Marcelo Orrego.
Con una particularidad. Para diputados, el reparto de las tres bancas en juego es por sistema D’hont (proporcional), por lo tanto admite un división de uno para cada uno de los –hoy- tercios. En cambio, para el Senado, el que gana por un voto se lleva dos, el segundo uno y el tercero afuera. Quiere decir que si la ventaja del primero al tercero es de 10 votos, uno puede quedarse con dos bancas y la otra punta sin nada. Con todo lo que significaría que el actual o el futuro oficialismo no puedan coronar.
Lejos de aclarar el panorama, las horas y días posteriores plantearon nuevas dificultades. Porque desde el momento de la expresión popular el domingo, toda la semana se produjeron hechos nuevos (de deterioro económico) que seguramente seguirán alterando el tapiz. Y que lo seguirán haciendo. Por lo tanto, para encontrar el tono del discurso, nada mejor que amaine el temporal de la economía, que reposen las partículas hoy por el aire.
Como está dicho y nuevamente demostrado, cualquier variación de la sensación térmica nacional podrá impactar en San Juan el 22 de octubre, sobre las categorías de diputados y senadores. Ahora Marcelo dependerá de que no pierda gas Patricia en su intento nacional, que encuentre un pasillo por donde crecer y captar las voluntades de Larreta, aunque sólo con eso no alcanza. Y Sergio dependerá de que no se caiga su tocayo Massa, para lo que haría falta que no se derrumbe del todo la economía. Y la gente de Milei en San Juan dependerá de que no anide el efecto pánico desatado en una parte de la población ante la irrupción de la peluca.
Todo eso, como al principio, como evento en desarrollo y sin resolución cercana para el misterio. Mientras la economía sigue con su cocción lenta.