Opinión

Las tres columnas de la nueva oposición en San Juan

Alineados por los resultados, Orrego, Fabián y Colombo heredan la corona vacante que dejó Basualdo durante una larga década. Cambios de nombres, ¿y de estilos?
sábado, 9 de noviembre de 2019 · 11:48

Fueron tan desastrosas las consecuencias de la elección para el bunker del PRO sobre calle Santa Fé que la gente de Orrego debió privarse por sentido de la solidaridad de hacer la clásica caravana ante el buen resultado que llevó al santaluceño al Congreso.

Se hacía sentir la pálida a más de un kilómetro de distancia, la que separaba los búnkers del macrismo explícito y el del frente Juntos para el Cambio. Cualquiera hubiera podido interpretar ese día que una eventual vuelta triunfal para celebrar la conquista de la banca parlamentaria era una mojada de oreja.

Es que lo que perdió el PRO local -en manos de Eduardo Cáceres y su consiglieri/brazo ejecutor Enzo Cornejo- fue mucho más que votos. En rigor, en votos técnicamente perdió la escudería que representa en San Juan frente a Todos, pero en realidad produjo una recuperación que para ellos fue para celebrar: pasó de los menos de 27% en las Paso a más del 35% en la general de ese domingo.

Pero no, lo que el PRO perdió en San Juan es el volumen de cargos y recursos a repartir, función que ejerció discrecionalmente durante 4 años y que ubicó a la oficina de los jóvenes macristas como paso obligado para toda la dirigencia política provincial, proveedores, gente de a pie de todo tipo. Expirado ese recurso y su capacidad de asignación, se les acaba de evaporar de entre las manos nada menos que su razón de ser.

Cáceres y Cornejo nunca fueron demasiado dotados para las artes políticas, ambos llegaron a diputados: uno nacional y otro provincial. Eso sí, fueron aprendiendo a ejercer el oficio de las asignaciones con pericia. Y desde allí, construyeron un sitial de peregrinaje para propios y extraños.

Fue hasta el domingo, cuando dejaron de administrar la última gran cuenta nacional que les fue confiada, la de las fiscalizaciones y la entrega de los 5.000 pesos en los departamentos previos a las elecciones, vía Anses. Deberán ahora volver al llano con la oportunidad perdida y el corazón de su poder extinguido.

En sus tiempos de fortaleza, había cola para ser recibidos. Así, ubicaron a todos los cargos nacionales en San Juan, a excepción del Anses, en manos de Rodolfo Colombo, y el PAMI, para el basualdista Pascual. El resto, desde los cargos de Anses en departamento que ahora parecen con la puerta abierta para quedarse en planta, hasta Radio Nacional, el Enacom o el INADI, a manos de su gente.

Lo que no pudo festejar la planta oficial del macrismo local por esos motivos –el gran repunte electoral- sí lo hicieron otros tres dirigentes del espacio: Marcelo Orrego, pese a su frustrada caravana; Fabián Martín, quien consiguió un valioso repunte en su departamento, y Rodolfo Colombo, quien ubicó al departamento que maneja dentro de Cambiemos como el mejor posicionado.

Los tres conformarán desde ahora la primera línea de la oposición sanjuanina, reconfigurada ante la voluntaria partida del senador Basualdo y la defección de Cáceres. Y con un legislador nacional más: no renovaban a ninguno, obtuvieron uno. A su modo, serán ellos los nuevos interlocutores con el oficialismo local, desde sus propias fortalezas electorales y los legisladores propios de los que disponen en la Legislatura (4 para Orrego y uno para Martín y Colombo respectivamente).

Orrego, flamante diputado nacional, deberá hacer equilibrio entre su banca y no perder tranco a los flashes locales. Está señalado con el índice por el corrimiento de Basualdo, gesto que el santaluceño comprendió en plenitud. Se hizo del timón y puso el cuerpo para gobernador, perdió pero se quedó con el grueso de los legisladores. Volvió a hacerlo para diputado poniendo su apellido junto al de Macri. Y registró una potente recuperación, en las cifras ya enunciadas.

Se constituyó, en consecuencia, en principal referencia opositora provincial este año. Y ahora despunta la margarita sobre cómo ejercerá ese rol en el futuro: si al modo Basualdo en la larga década que funcionó como principal referencia opositora durante los tiempos de José Luis Gioja, o a su propio estilo.

En sintonía con el senador, ya prepara su desembarco en el Congreso con el mismo formato: bloque propio conectado al interbloque de Juntos por el Cambio. Con todo lo que eso tiene aparejado: no estará técnicamente en el mismo equipo de Cáceres, podrá analizar a la distancia las esquirlas del macrismo en Diputados, la disputa entre el mendocino Cornejo y el cordobés Negri por la conducción del bloque radical, las peleas con el macrista Ritondo, tres meses de compañerismo con Carrió, y demás delicias.

También, mantener margen de negociación propio, en especial cuando el interés provincial aparezca antes que el partidario y no coincida, por ejemplo, con el Cáceres. El fin de semana, la diputada peronista Daniela Castro dijo en Paren las Rotativas (Telesol, domingos a las 21) que no cree que Orrego vote alguna vez con ellos y lo tachó por su trayectoria macrista, habrá que ver cuando haga falta maximizar los porotos.

Fabián Martín fue el lugarteniente de su colega intendente Marcelo Orrego en todo el proceso de “desbasualdización” que emprendió el espacio con el corrimiento del senador. Lo acompañó siempre, le ofreció extensión territorial en Rivadavia. Se jugaba entonces una parada fuerte en las elecciones de su compañero –con perdón del término- en la búsqueda de una banca, aunque el resultado de Rivadavia haya sido sólo testimonial.

Y produjo Martín una valorable recuperación luego de haber perdido la Paso para diputados en su propio terreno, imitando lo que hizo también en la elección provincial: también había perdido la Paso si se sumaban las expresiones del peronismo que enfrentó, pero luego obtuvo una reelección por holgado margen.

En el casillero de diputados nacionales asomó el hocico con 300 votos de diferencia a favor, mientras el apartado de presidente lo perdió por unos 600 votos. Casi 1.000 votos de diferencia en el corte que le valieron a Fabián para validar el acompañamiento iniciado en el mismo momento en que hubo que armar las listas para diputados proporcionales, y Orrego le abrió el juego para ubicar a una legisladora propia.

El otro caso de éxito en las pasadas elecciones para armar el nuevo mapa opositor sanjuanino es el de Rodolfo Colombo. El líder de Actuar dio un campanazo luego de la decepción por el fracaso de su intento por llegar a ser intendente capitalino, pero ubicó al departamento metropolitano –en el que sigue manejando los hilos de Juntos para el Cambio- como el más caudaloso por un campo de distancia.

Ya había conservado Capital el macrismo en las Paso como el único departamento en escapar de la ola albertista, ahora lo validó con creces por un resultado aún más amplio. El despliegue político y la fiscalización del departamento corrieron por cuenta de los colombistas, que jugaron de local. Hasta los jóvenes Pro debieron subordinarse a una cuadrícula que Actuar conoce al dedillo de años de elecciones, superando incluso en alguna de ellas al propio Cáceres por goleada.

Los cómputos fueron terminantes en Capital: 54% a 34% a favor de Macri, que para la franja de diputados nacionales subió a 57% a 35%. Estaban los colombistas con ganas también de arrancar la caravana junto con Orrego para celebrar el resultado capitalino. Que además de clavar una cifra reivindicatoria para ellos, importa una manera de leerla a nivel político: que el tándem Colombo-Orrego funcionó de manera óptima.

Proyectado al futuro, tiene más significado: seguramente Colombo buscará dentro de dos años, en la próxima renovación parlamentaria ir por la banca a diputado nacional que deja…Eduardo Cáceres. ¿Se viene la reedición de un viejo duelo, en condiciones diferentes?

También el tanteador capitalino será motivo para repasar por parte de la nueva conducción ejecutiva elegida en junio pasado. Quedó en manos del peronista Emilio Baistrocchi de manera categórica, ahora esos mismos ciudadanos votaron como presidente a Macri. No será un dato menor.

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