Si la semana pasada hablamos de los colores de esta temporada, esos tonos tan nuestros, tan de esta tierra, que no necesitamos imaginar porque ya viven en San Juan, hoy quiero dar un pasito más con vos.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEDespués de una temporada dominada por la simpleza, la moda gira hacia una estética más expresiva. El maximalismo se impone como la gran tendencia del otoño-invierno: más capas, más texturas, más accesorios… más personalidad. Leé la nota completa de Raffa Andrada en otro miércoles con "M" de moda en Tiempo de San Juan.
Si la semana pasada hablamos de los colores de esta temporada, esos tonos tan nuestros, tan de esta tierra, que no necesitamos imaginar porque ya viven en San Juan, hoy quiero dar un pasito más con vos.
Porque la moda no cambia solo en lo que se usa… cambia en cómo lo usamos. Y seguramente te pasó. Venimos de un tiempo donde todo parecía más simple. Más ordenado. Donde menos era más. Donde elegíamos prendas neutras, combinaciones seguras, y encontrábamos ahí una forma de vernos prolijas, elegantes, tranquilas.
Bueno… eso empieza a cambiar. Esta temporada llega con otra energía. Una energía que no viene a borrar lo anterior, sino a invitarte a algo distinto: a animarte un poco más.
Se llama maximalismo.
Y tranquila… no significa disfrazarse, ni perderse en la ropa, ni ponerse todo junto sin sentido. No va por ahí.
El maximalismo, bien entendido, es expresión. Es darte permiso. Es entender que podés sumar, mezclar, jugar… y que eso también puede ser elegante, puede ser lindo, puede ser vos.
¿Y cómo se ve esto en la práctica?Se ve en capas. En superponer prendas. En usar ese saquito arriba de la camisa, sumar un abrigo, y que todo conviva. Se ve en las texturas. En animarte a mezclar tejidos, cuero, lana, algo más suave, algo más estructurado.
Se ve en los colores, que ya los venimos trabajando. Esos tonos tierra, esos verdes, esos rojizos… bueno, ahora no van solos. Se combinan entre sí. Se potencian. Pero hay algo muy claro en esta tendencia: el maximalismo está en todo.
En los accesorios que antes usabas de a uno… ahora juntos. En los collares que se suman. En los aros que se hacen ver. En los anteojos más grandes, con más presencia. En las bufandas con volumen. En los bolsos que ya no son solo para llevar cosas, sino que forman parte del look.
Nada es mínimo. Todo tiene intención. Y acá es donde muchas me dirían: “Rafa, pero yo no soy de usar tanto…”. Y está perfecto. Porque esto no es una obligación. Es una invitación.
No tenés que cambiar de un día para el otro. Podés empezar de a poco. Desde lo que ya tenés. Desde lo que te hace sentir cómoda.
Capaz es sumar un accesorio más de lo habitual. Capaz es animarte a mezclar dos prendas que antes no hubieras combinado. Capaz es darle una segunda oportunidad a algo que tenías guardado.Porque el estilo no se trata de seguir reglas rígidas. Se trata de evolucionar.
Y te quiero contar algo que me pasó hace unos días.
Estuve recorriendo Córdoba, y me encontré con muchos artesanos trabajando con técnicas como el ECOPRINT. Piezas únicas, donde la naturaleza deja su marca, donde no hay dos iguales. Y de eso, ya vamos a hablar con más profundidad en otra columna.
Y mientras miraba eso, pensaba: esto también es maximalismo. No desde la cantidad, sino desde la riqueza. Riqueza en lo visual, pero también en lo emocional. En lo que tiene historia. En lo que no es masivo. En lo que transmite algo. Y creo que ahí está el verdadero valor de esta tendencia.
En un mundo donde todo parece repetirse, vestirte desde lo que sos, desde lo que sentís, desde lo que te gusta… es lo que realmente marca la diferencia. Tal vez no se trata de dejar atrás el minimalismo, sino de entender que el estilo también necesita movimiento. Que hay momentos para la calma… y otros para expandirse.
Este otoño viene a proponerte eso. A salir un poquito de lo seguro. A animarte a mezclar. A probar. A jugar sin miedo a “equivocarte”. Porque muchas veces, en eso que sentimos como un error… aparece lo más auténtico.
El maximalismo no es una exigencia. Es una puerta. Una forma de mirarte distinta. De usar la moda no solo para verte bien, sino para sentirte más vos. Y en un contexto donde todo parece igual… elegir lo propio no es demasiado.
Es, simplemente, estilo.

video