Hay prendas que no es que no nos gusten… simplemente no las terminamos de entender. Y algo de eso pasa con el trench. O mejor dicho, con lo que muchas veces en Argentina llamamos “piloto”.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEIncorporarlo no es solo seguir una tendencia. Es animarse a verse distinto. El trench eleva cualquier look de otoño sin esfuerzo, siendo una pieza elegante y práctica. Leé la columna completa de Raffa Andrada en otro miércoles con "M" de moda en Tiempo de San Juan.
Hay prendas que no es que no nos gusten… simplemente no las terminamos de entender. Y algo de eso pasa con el trench. O mejor dicho, con lo que muchas veces en Argentina llamamos “piloto”.
Durante años lo asociamos directamente a la lluvia. A esa prenda funcional que usamos solo cuando el clima lo exige. Y claro, en una provincia como San Juan, donde las lluvias no son protagonistas, automáticamente queda fuera de nuestras opciones.
Pero acá es donde aparece la confusión.
No todo piloto es un trench. Y no todo trench existe solo para la lluvia.
El piloto, en su versión más conocida, responde a una necesidad: cubrirnos del agua. Es práctico, liviano y, muchas veces, sin demasiada estructura. El trench, en cambio, es otra historia. Es una prenda con diseño. Con intención. De líneas limpias, largo elegante, cintura marcada y una caída que estiliza de forma natural. No solo abriga: construye imagen.
Y cuando entendemos esto, cambia la mirada. Porque el trench deja de depender del clima… y empieza a depender del estilo.
San Juan tiene un otoño muy particular. Días frescos, a veces nublados, donde no hace falta un abrigo pesado, pero sí algo que acompañe. Y es ahí donde el trench encuentra su lugar. Es liviano, cómodo, versátil. Pero, sobre todo, tiene algo que pocas prendas logran: eleva cualquier look sin esfuerzo.
Un jean, una remera básica, incluso un conjunto simple… cambian completamente cuando sumamos un trench. Hay un orden visual, una presencia distinta. Como si todo se acomodara. Y eso, en la vida real, vale mucho.
Además, conecta con una estética que hoy marca tendencia: menos cantidad, más intención. Prendas que no solo se usan, sino que se eligen. Líneas simples, colores neutros, estructuras que acompañan el cuerpo sin exagerar.
Por eso, tal vez, no es que el trench no funcione en San Juan. Tal vez simplemente lo estuvimos mirando desde el lugar equivocado. Lo pensamos como una prenda para la lluvia… cuando en realidad puede ser una de las piezas más elegantes y prácticas de nuestro guardarropa de otoño.
Incorporarlo no es seguir una tendencia. Es animarse a verse distinto. A entender que vestirse bien no siempre tiene que ver con tener más, sino con elegir mejor. Y en ese camino, el trench puede ser ese primer paso.
