Los cambios de año son importantes en el plano espiritual, ya que si bien puede parecer el paso de un día al otro, en el fondo es el inicio de un ciclo nuevo. Para volver a empezar esa vuelta al sol es importante parar unos minutos, analizar nuestras energías y resetear aquello que nos retiene, nos tira atrás o incluso nos está dañando.
Si bien cada signo tiene que conectar con un planeta y un elemento diferente, el punto de partida de todos es el mismo, ya que se trata de un encuentro con nuestro verdadero. Es necesario mirar hacia nuestro interior y entender cómo estamos vibrando. También es importante entender que, excepto algunos casos extremos, no hay "mala vibración", sino que tal vez nuestra frecuencia no es la que queremos y no nos da felicidad.
Mirar adentro, el primer paso
Para limpiar nuestro interior tenemos que pensarlo como una limpieza profunda del hogar. Para eso hay que observar con detenimiento qué pasa en nuestra alma e ignorar lo de afuera. Para empezar este proceso, te recomendamos tomarte un tiempo en un lugar especial y hacer un ejercicio de meditación profunda.
Si nunca has hecho una meditación, te recomendamos que busques una meditación guiada en Youtube o Spotify que resulte relajante. Te dejamos un ejemplo que te puede servir, tanto como guía o como la que vas a usar.
El espacio donde vas a hacer este ritual es importante y acá es donde los signos ingresan como disparador. Según el tipo de elemento al que estás atado vas a poder encontrar la inspiración para hacer tu ritual. Conectarte, sentir la naturaleza de tu elemento guía te va a ayudar a entenderte mejor.
Los signos de agua la tiene más fácil que el resto. Saben fluir y entender el ir y venir de la vida. Estar conectado con esta fluidez debe ser tu objetivo antes de terminar el año, pero para eso vas a tener que estar seguro de que no estás siendo arrastrado sino que estás en consonancia con tu naturaleza.
Para tu meditación buscá sonidos de agua, pero también usá brumas o sprays para mojarte la cara de forma intermitente. Al principio puede parecerte incómodo, pero después vas a ver cómo sentirte en contacto con tu elemento te va a ayudar a encontrar tu centro. La oscuridad va a ser tu aliado, al fin al cabo al fondo del mar no llega la luz.
Los signos de aire tienen que estar muy atentos a si han terminado convirtiéndose en una tempestad que ensordece a todos todos y a vos mismo. Tu objetivo tiene que ser calmar tu interior y convertirte en un velero, que sabe usar esta fuerza incontrolable de forma positiva.
Para tu meditación rodeate de espacio, de cielo y viento. Ademá si podés elegí el silencio, porque vas a necesitar escucharte para saber si estás o no calmando tu interior. Buscá un lugar minimalista, o convertí tu espacio en minimalista sacando todo lo que te quite visión. Si podés elegir un lugar alto, con muchas ventanas y silencioso, ese es.
Los signos de fuego, al contrario de los anteriores, van a necesitar una chispa, porque el peor escenario para terminar el año es la década, es que su fuego interior termine apagado. Antes de que termine este ciclo tenés que explotar y volver a poner bajo control tu hoguera para llegar al nuevo con tu naturaleza intacta.
Para meditar buscá un lugar soleado, que la luz del astro toque tu piel y ayude a la inflamación. Rodeate de olores especiados, sahumerios, velas o hasta un bowl donde pongas a quemar hierbas con aceites. Sobre todo, tenés que estar cómodo, porque hay muchas posibilidades de que tu espíritu te termine pidiendo una meditación en movimiento y termines bailando.
Los signos de tierra están obligados a conectarse con la su madre, la naturaleza. Para ellos sanar este vínculo es lo más importante. Además recordá que lo sólido no necesariamente está quieto, vos también vibras y en una frecuencia muy diferente al resto. Encontrá ese circular interior y subite a él, no pensés que sos estático, porque estás tan quieto como la Tierra girando alrededor del sol.
Si no estás en un lugar abierto, en contacto con el pasto y los árboles, tenés que sí o sí encontrar una forma de conectarte con el afuera. Los olores son tu mejor aliado, porque el olfato es nuestro sentido más animal y conectado con lo primitivo. La noche es tu aliada, tanto si estás afuera como si decidís encerrarte con perfumes a frutas, flores y tierra fresca en tu departamento citadino. Vas a ver cómo a nivel espiritual terminás en un lugar silvestre.