Alejandro Babato hace días que no duerme debido al shock emocional consecuencia del accidentado vuelo que completó el viernes la ruta Lima-Buenos Aires. "Acá nos estrellamos y nos morimos", pensó cuando la aeronave de Avianca tuvo una fuerte turbulencia al cruzar por la Cordillera de los Andes que causó 23 heridos.
"Yo vi entre 10 y 15 pasajeros ensangrentados", contó el hombre de 39 años, desmintiendo así a la compañía aérea que confirmó que 4 pasajeros y 8 tripulantes sufrieron golpes. "Ya habíamos cruzado los Andes. Siempre en el cruce te piden que te abroches el cinturón de seguridad. Yo estaba en la fila 31, viendo una película. De golpe, sin aviso, el avión descompensó y cayó en picada", recordó.
Según el relato que publicó Minuto Uno, el hombre agregó: "Salí despedido de mi asiento. Con la cabeza golpee el techo, hice un agujero y caí al piso. El señor que estaba adelante también la pasó mal: con su frente golpeó la pantalla de video. La chica que estaba sentada del otro lado del pasillo cayó encima mío y el bebe quedó tirado en el pasillo".
"El chico que estaba sentado atrás tenía la remera llena de sangre porque se abrió un compartimiento y le cayó una valija encima". Más adelante, se quejó de la falta de asistencia de la empresa. "Andá a migraciones, agarra tu valija y ándate", le dijeron cuando aterrizó en Ezeiza. Posteriormente, el hombre fue a una clínica porteña, donde le diagniosticaron rectificación cervical.
"La azafata que estaba en mi área tenía la cara completamente ensangrentada. Otras estaban tiradas en el piso, atrapadas debajo del carro que usan para el servicio de comida. Algunas se cortaron con las botellas de vino porque acababan de servir la cena", culminó el hombre.