Ucrania está rodeada. Desde Rusia han desplegado todo el poderío militar y no descartan la invasión en el corto plazo. El ministerio de Defensa ucraniano calcula que hay unos 127.000 soldados rusos en sus fronteras, baterías de misiles de corto y mediano alcance, dos hospitales de campaña, submarinos y barcos en el Mar Negro y miles de tanques estacionados al lado de las rutas de acceso.
El Secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, llego hasta Ucrania para manifestar el apoyo de Estados Unidos, pero advirtió que se vienen días difíciles. Sucede que, si en el encuentro que mantendrán este viernes con el canciller ruso, Serguei Lavrov, no se llega a un acuerdo, la invasión sería inminente.
Varias agencias de inteligencia europeas y privadas analizan que aún faltan días para que Rusia culmine con el despliegue de las unidades logísticas de los 175.000 soldados que necesitaría para un ataque. Si bien se estima que a fines de enero será el ataque, se siguen acumulando las tropas rusas desde hace días rodeando Ucrania.
Estados Unidos está reforzando las defensas ucranianas. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskiy, agradeció a Blinken por el incremento de la ayuda militar, que incluye misiles antitanques. Gran Bretaña también está entregando misiles para detener el avance de los tanques rusos y se espera que llegue más armamento desde Alemania y Francia. El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que la Unión Europea debía proporcionar toda la ayuda posible a Ucrania. Ucrania tiene un ejército de 145.000 personas, pero también se estima que hay 300.000 veteranos del conflicto de baja intensidad en la región de Donbás. Y las encuestas dicen que un tercio de los ciudadanos ucranianos estarían dispuestos a emprender la “resistencia armada”.