análisis

La operación FF, el destino Massa-Lavagna y el impacto en San Juan

La tensión entre las definiciones y el reloj. Dos tweets que dicen mucho. Lo que quedará cuando la polvareda se disipe. La danza de las sillas vacías. Por Sebastián Saharrea
sábado, 25 de mayo de 2019 · 09:43

Es verdad que uno de los primeros distritos donde germinó la unidad peronista fue en San Juan, como se encargó de subrayar el flamante y sorpresivo presidencial Alberto Fernández el sábado pasado.

Fue mediante un astuto twet del compañero de CFK designado ese mismo día por la mañana, la jornada que puso todo patas para arriba. Sergio Uñac se había sumado por vía de la misma red social sobre la tarde a la ola de reacciones de los gobernadores en las provincias, y el nuevo candidato apostilló esa frase con dedicatoria especial para el armado sanjuanino.

Habrá de notarse que la reacción de Uñac fue de felicitación hacia la decisión de FF, no de respaldo explícito. Luego de analizarlo largo y tendido, optó por esa forma de expresión para no quedar atrapado por los tantos movimientos nacionales en el PJ que se suceden y seguirán ocurriendo, y la fecha indeleble del 2 de junio en que se celebrarán los comicios locales.

Hasta ese día, el oficialismo sanjuanino procurará no realizar ningún movimiento brusco que altere la pax lograda en la campaña y la buena perspectiva de los números: falta apenas una semana para el primer escalón, que es lograr la reelección, y hay perspectivas no sólo de lograrla sino de hacerla con buenos números, aún superiores a los de la Paso del 31 de marzo.

Sería una buena manera de salir del laberinto, aunque no una garantía de poder hacerlo. Ocurre que ni antes ni inmediatamente después se esperan definiciones terminantes en la escena nacional. El 2 de junio ocurrirá en el medio de la estampida causada por el anticipo causado por CFK, y con tiempo suficiente aún que el resto se defina: Lavagna ya anticipó que no se acercará y se desmarcó del resto, Massa aún duda, hay tironeos poderosos por estas horas.

Por eso se apuró Alberto en apostillar aquello de la unidad sanjuanina. Se refirió a aquella Paso celebrada a fines de marzo en pleno florecimiento de las diferencias peronistas, en las que Uñac logró contener a todas las expresiones partidarias: desde el kirchnernismo, incluido allí el sector de José Luis Gioja, hasta los antiK, los federales y la transversalidad con otros partidos como el Bloquismo, que tanto le gusta a Alberto (quien fue uno de los apoyos de Leopoldo Alfredo Bravo para que Kirchner lo designara embajador en Rusia).

Lavagna coqueteó hace poco con Uñac, hasta vino a la Fiesta del Sol, y con la mayoría de los gobernadores peronistas del país. Lo hizo cuando parecía número puesto a liderar ese espacio. A Uñac le permitió ese vínculo evitar pronunciamientos pesados a nivel nacional. Pero la mayoría de los mandatarios fuertes de ese espacio que rodearon al ex ministro de Economía saludó rápido a FF (Manzur, Bordet, etc.).

Queda Schiaretti, fortalecido por el triunfazo en Córdoba, pero demasiado aislado. Encima, esta semana Lavagna ya anunció no sólo que no irá con FF sino tampoco con Massa ni el peronismo federal, manteniendo apenas al cordobés, y a figuras extraperonistas como Stolbizer, el socialismo y los radicales enojados. En extraña convocatoria además a Scioli y Tinelli, quien justo esta semana vino a San Juan a montar su programa y a “hablar del país”. Igual, difícil así que el vínculo con el peronismo de San Juan prospere.

Sergio Massa es la figurita difícil del álbum, todos se la disputan. Debe decodificar la jugada primero y luego resolver si responde al llamado de FF en cargo expectante, supongamos como postulante a gobernador bonaerense, o se la juega sólo como candidato presidencial recogiendo el espacio de lo que quede en Alternativa Federal. Deberá calibrar qué es lo que queda de ese bloque de gobernadores peronistas al que le cayó simpático: hasta ahora, sólo Urtubey parece integrar esa lista corta. Eso sí, lo que decida podrá tener consecuencias en todo el país, incluido San Juan lógicamente.

Lo que es muy posible es que no ocurra nada de eso antes de la fecha sanjuanina del 2 de junio. El propio tigrense afirma que tiene un congreso del Frente Renovador el 30 de mayo para escuchar a su gente, y que no tomará una decisión hasta saber lo que opinan las provincias, también cuáles son sus chances yendo por adentro o por afuera del llamado de FF.

Por eso salta sola la pregunta sobre lo que ocurrirá ese 2 de junio, es decir el próximo domingo, si se consuma en San Juan un nuevo capítulo de los abultados triunfos peronistas que se vienen dando en las provincias. Ni qué hablar si se trata del más abultado: lo sería si salta la barrera del impactante 54% que marcó Schiaretti. Chances hay.

El abanico de opciones es amplio y surtido. Desde una presencia de Alberto o llamada hecha pública de la fórmula FF, como sugieren algunos, hasta la abstinencia absoluta de dedicatorias nacionales a la espera de nuevo datos en proceso. Lo primero sería inscribir un eslabón en el armado nacional del PJ y pasar a reportar en esa causa. Lo segundo, especular con nuevos movimientos de impacto: ¿qué pasaría si CFK se corre de la fórmula para facilitar el ingreso de Massa, como especula el espacio del tigrense?

En el medio está una llegada más temprana o más tardía, que en el peronismo se suele evaluar, con resonancia en la lógica interna. En especial si la de FF termina siendo la única fórmula del peronismo, con la que no cabrá otra opción que encuadrar para el PJ sanjuanino. Seguramente el análisis no parará a cada minuto, con la llegada de cada dato. También, una profesión de fe: a quién creer sobre lo que ocurrirá, en especial en estos tiempos en los que todos dicen tener la justa.

¿Y si Massa se desmarca de la fórmula FF y se la juega sólo? También habrá coletazos locales, por ejemplo quién portará su representación sanjuanina. Si hay que mirar hacia los viejos compañeros de escudería en la presidencial pasada, sólo queda Mauricio Ibarra sin haberse pasado al macrismo como hizo el basualdismo.

Ibarra tiene buen diálogo con el PJ -lo mismo que con Massa a nivel nacional- y su partido se incorporó al frente Todos. Debe mirar atentamente la marejada de las corrientes nacionales: si Massa se suma como presidencial por afuera, dejará una representación vacante en San Juan directa al 27 de octubre que si no la agarra él con su gente, otros lo harán por él. Más aún: si el tigrense es competitivo podría permitirle hasta competir con chances por una banca a diputado nacional a quien lo represente en la provincia.

Un cálculo que también vale para el caso de Lavagna, quien esta semana confirmó que será candidato por su partido Consenso 19. ¿Quien será su candidato en San Juan ante el corrimiento de los gobernadores peronistas? Por el lado del PJ no aparece algún enojado posible porque no los hay (¿algún dirigente gastronómico del palo de Luisito Barrionuevo?). Mejor mirar para el lado de los socios, el GEN de Marcelo Arancibia, los socialistas de Benjamín Kuchen, o hasta el frente SJ1 que encabeza Martín Turcumán.

Hasta algo que hoy no parece descabellado: ¿Podrá ser Marcelo Orrego (o alguien allegado suyo) candidato de Lavagna si es que se termina de romper el basualdismo entre los macristas como el senador y los que aseguran no tener nada que ver con el Presidente?

Todos cálculos en las mesas de arena que un día muestran un panorama, y al día siguiente el opuesto. Ante semejante ritmo de sorpresas y contrasorpresas, no queda más que esperar que vengan nuevos sacudones que vuelvan a convulsionar la escena nacional. Y repensar sus relaciones locales del 2 de junio en adelante.

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