El Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso un proyecto de ley propiciando la prórroga de la vigencia del Impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios (generalmente llamado impuesto al cheque) hasta el 31 de diciembre de 2019, debido a que a fin de este año fenece su aplicación. Si bien el mensaje de elevación sólo argumenta la prórroga en que finaliza la vigencia del tributo, su extensión no hace más que acompañar la necesidad y gradualidad de la reforma en ciernes con la paulatina reducción del déficit fiscal. Dicho de otro modo, el Estado necesita que la reforma sea "neutral" en términos de recaudación, lo que se sacrifica por un lado debe ser compensado por otro. Pero el impuesto al cheque, junto a Ingresos Brutos, encabeza el ranking de los tributos distorsivos o nocivos para la competitividad, cuya revisión e incluso su eliminación ha sido reclamada por sectores de la producción o en su defecto, que juegue como pago a cuenta de Ganancias que, en alguna medida, ya se subsumen en la recaudación de Ganancias por lo dispuesto en la Ley de Fomento a las Pymes.





