La falta de dinero en los cajeros automáticos se ha convertido en una constante durante los últimos años y la razón es la misma que casi la de todos los males que tienen los argentinos, la inflación.
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SUSCRIBITELa falta de dinero en los cajeros automáticos se ha convertido en una constante durante los últimos años y la razón es la misma que casi la de todos los males que tienen los argentinos, la inflación.
Durante los últimos períodos la cifra de inflación llegó a tal punto que el valor del billete de mayor denominación, el de $100, es cada vez menor y también atenta contra la capacidad de los cajeros.
Técnicamente un cajero promedio tiene una capacidad de 8.000 billetes, lo que se traduce en la posibilidad de cargar $800.000 en cada aparato con billetes de $100.La cifra era considerable hace algunos años y era suficiente para la demanda, pero al caer el valor de la moneda, especialmente en los últimos cuatro años, colapsa el servicio y quedan vacíos en poco tiempo.
Hoy una transacción promedio, un retiro de dinero, es de $2.000, los que no alcanzan para lo mismo que hace algunos años, lo que obliga a recurrir más veces al cajero y los va dejando vacíos en poco tiempo.
Una solución sería la circulación de billetes de mayor circulación, como los de $500 que se proyectan, ya que la capacidad del cajero en dinero subiría a $4.000.000, dando un respiro al proceso de recarga.
De esta forma, la inflación no sólo afecta los bolsillos, sino que también afecta la tecnología del sistema bancario.
