A Espín el amor por la uva y el vino se le nota, sobre todo cuando habla con pasión de su tarea de enólogo y con amor de padre sobre sus vinos. Pero también aflora cuando se prueban sus exquisitos vinos. Está orgulloso no sólo de su tarea, sino también porque pronto logrará tres generaciones de enólogos, su padre lo fue y su hijo está estudiando la carrera.
La medalla Gran Oro la ganó con un bivarietal cosecha tardía, Torrontés-Moscatel Sanjuanino 2012, un vino que bien podría ser el preferido de Baco. Las uvas alcanzan al momento de cosecharlas los 380 gramos de azúcar, 220 es lo normal. En la primera evaluación de vinos caseros el gobernador Gioja lo felicitó por este vino.
“Es un arte el vino y la diferencia está en la mano de cada uno, es como las empanadas que hacía la abuela. Cuando yo era chico mi papá me ponía a regar las bordelesas para mantener fresco el mosto, yo me crié entre las uvas Moscatel. En mi casa había un lagar y se llevaba ahí la uva y mi abuelo me ponía a juntar el mosto con una jarra, me picaban las abejas pero el perfume de esas uvas lo tengo patente”, contó.
Otras 3 medallas de Oros las logró con un Cabernet Sauvignon-Malbec, un Moscatel de Alejandría seco, y un Malbec seco. Dos medallas de Plata ganó con un rosado dulce y un Moscatel dulce.
En una finca de 3,5 hectáreas en San Martín, Espín y su esposa comenzaron a plantar en el 2000 las variedades Cabernet Sauvignon, Malbec, Moscatel de Alejandría y recientemente sumó Viognier, Tanat y Angelota, este último un varietal tinto de mucho color.
En el INV se inscribió como elaborador Casero en el 2003 y tiene el número 18, produce 4.000 litros; pero se asoció con otros productores para llegar a los 12.000 litros y poder entrar en la categoría Artesanales, ya que a éstos les permiten poner el varietal en la etiqueta del vino.
“Nos faltan habilitaciones, municipal y de bomberos, fallamos en eso porque las instalaciones son precarias, es un emprendimiento familiar. Pero el turista quiere ver esto, el suelo de tierra regado y no tantas estructuras porque para eso están las bodegas grandes”, dijo Espín.
En la finca vive con su esposa y sus tres hijos y actualmente está construyendo dos salones de material para elaborar por separado blancos y tintos; “todo con el apoyo de la familia. Empecé a elaborar gracias a mi esposa Liliana, como yo siempre hablaba del vino ella me decía: ‘bueno, tenemos que hacer vino’ y ahí empezamos en el 2002”, relató.
Hoy es el primer elaborador Casero del país que produce sus vinos blancos en el Frigorífico San Juan, con habilitación del INV. “Tengo un vino blanco ahí que está fermentando porque los blancos necesitan bajas temperaturas para su correcta elaboración”, dijo.
Donde se consiguen
Los vinos de Casa Vitivinícola Espín González se venden en la vinoteca Vinos & Artes (frente a Casa de Sarmiento por Libertador); pero la mayoría de las ventas son directas en la casa del enólogo, en San Martín. Los precios van desde los $30 a los $50 por el dulce Gran Oro. Vía internet también hace envíos a todo el país.
(*Fe de erratas: Por un error de planillas se publicó otro ganador del Gran Oro)