-Era una frase típica de los periodistas que nos antecedieron, con un estilo distinto y menos directo que el que se usa hoy. Repetimos entonces: fuentes habitualmente bien informadas nos aseguran que el alejamiento de Jorge Mayoral de la Secretaría de Minería es, efectivamente, la crónica de una muerte anunciada. Si bien las críticas a su gestión vienen de vieja data y por diferentes motivos, el golpe de gracia fue su desconocimiento del proceso de parálisis de Pascua Lama. Dejó expuesto a su jefe, Julio De Vido, ante importantes testigos cuando, en una reunión en que las visitas expresaban su preocupación por lo que se venía, él aseguró que estaba todo bien y no pasaría lo que luego pasó. De ahí en adelante no volvió a ser consultado, se construyó un puente sobre su cabeza y desde otras oficinas se advierte que no pasen los trámites por él. En la dura diplomacia de las oficinas altas hay dos modos comunes de "facilitar" la salida de un funcionario. En casos de extrema gravedad cuando se ha comprometido el prestigio de los superiores, se pide explícitamente la renuncia y el pedido se hace público, pero esto es poco frecuente. Más común es producir un "enfriamiento" de la relación, dejar de atenderle el teléfono y menos de recibirlo para que vaya advirtiendo la situación y, honrosamente, renuncie para aspirar al magro premio final del agradecimiento por los servicios prestados. Es lo que se espera de este caso.
domingo 5 de abril 2026





