La Argentina está primera en el ranking FIFA, es subcampeona
del mundo y de la Copa América. Cuenta con el mejor jugador del planeta en
Lionel Messi , por el cual la AFA tiene un nuevo acuerdo para cobrar por cada
uno de los próximos amistosos una suma que supera el millón de dólares. Sin
embargo, todo ese escenario de prestigio deportivo tiene un costado
precarizado, reflejado en el atraso que arrastra la AFA en el pago del contrato
con Gerardo Martino.
El tema no es nuevo y está lejos de ser ventilado o
fogoneado por el director técnico. Consultado ayer por ESPN FC Radio sobre la
deuda que mantiene la AFA, el Tata fue tajante, no quiso adoptar una postura
demandante: "No hay nada para decir".
Martino es una víctima más del desgobierno político y
administrativo que atraviesa a la AFA, que descuida hasta lo único que le da
una digna representatividad internacional: su seleccionado.
De boca de Martino no saldrá una palabra pública o fuera de
micrófono sobre lo que está dejando de cobrar. Una de las últimas versiones que
filtraron allegados al seleccionado hablaba de una mora que alcanzaba los siete
meses. Los atrasos en el pago de los haberes fueron recurrentes desde el año
pasado. El último se habría efectivizado en febrero, por lo cual son tres meses
lo que lleva Martino sin cobrar, dentro un contexto que no respeta ningún
cronograma. A medida que ingresa algún dinero se va cubriendo su contrato.
El vínculo económico que firmó Martino está lejos de ser uno
de los mejores en comparación (ver recuadro) con los de otros de seleccionados
de renombre o de clubes de primera línea. El Tata se llevó más de un disgusto y
decepción en lo relativo a su relación financiera con la AFA. Hace un año
filtraron en las redes sociales una copia de su recibo de sueldo.
Firmado en pesos (908.756 por mes), tras la última
devaluación de enero, el contrato del entrenador no llega a los 750.000 dólares
por año, sin considerar los descuentos por Impuesto a las Ganancias. Algunos
datos para poner estos emolumentos en el contexto que abarca a los técnicos de
los seleccionados: Roy Hodgson, conductor de Inglaterra en la inminente
Eurocopa de Francia, percibe 5.700.000 dólares por año. Es el mismo DT que no
consiguió superar la etapa de grupos en el último Mundial.
Ser entrenador del seleccionado argentino es más un desafío
profesional, una instancia superior para el currículum, que el cargo más
redituable al que se puede aspirar. Ya en el Mundial de Brasil 2014, Alejandro
Sabella figuró 20° en el ranking de los contratos anuales de los 32 técnicos.
Con 900.000 dólares, Pachorra estaba por debajo de lo que ganaban, por citar
algunos casos, sus colegas de Australia, Irán y Argelia. Y muy lejos del sueldo
top, de los 9,6 millones de dólares de Fabio Capello mientras estuvo al frente
de Rusia.
La situación de Martino muestra una complejidad que de
ninguna manera llegará a un conflicto. Su discreción pública obedece a que no
antepondrá ninguna deuda, por grande o pequeña que sea, al objetivo deportivo,
a su misión de hacer del seleccionado un equipo que evolucione
futbolísticamente para obtener alguno de los títulos que la Argentina persigue
desde hace más de dos décadas. Ya sin Grondona, se arriesga a que se siga
cumpliendo con un viejo latiguillo: "En la AFA siempre se cobra".
Martino tampoco encuentra muchos interlocutores de la
dirigencia para abordar el tema económico. Quien más se le acerca y preocupa
para encontrar soluciones es Claudio Tapia, el referente del ascenso que podría
aspirar a la presidencia de la AFA en las próximas elecciones. Mientras,
Martino espera y calla, enfocado en el mayor negocio que le interesa: la gloria
deportiva. SS
Lejos de los DT top de la Eurocopa y de las eliminatorias
Primera en el ranking de la FIFA, vicecampeona del mundo y
de la Copa América, el DT de la selección no figura entre los mejores sueldos
entre los que disputan las eliminatorias sudamericanas, y mucho menos entre los
entrenadores top de la Eurocopa 2016, que se iniciará el 10 de junio. Los casi
750.000 dólares anuales que percibe Martino resultan menores si se los compara
con la cifra que embolsa Juan Pizzi (US$ 1 millón, en Chile) o Gustavo
Quinteros (US$ 1,2 millón, en Ecuador), y muy alejados del US$ 1.645.000 que
firmó Dunga en Brasil. Realizar algún tipo de confrontación con José Pekerman
(Colombia), que hasta el Mundial cobraba US$ 3 millones por año, sería un
despropósito, casi equipararlo con los DT más cotizados de la Euro 2016, donde
Roy Hodgson (Inglaterra) lidera la lista con US$ 5,7 millones al año, seguido
por el italiano Antonio Conte (US$ 5.244.000).