El equipo de Giuliani ganó bien porque supo cambiar su juego en el momento preciso. Había dejado algunas dudas en el partido anterior contra Mozambique, pero ahora fue derecho a lo suyo, el juego vertical y la contundencia de los grandes jugadores que tiene en su equipo.
Ajustó los engranajes a la hora de marcar, lo que le valió mantener su arco en 0 pese a los tiros en los palos. Y apostó a salir de contra, rápido e implacable, de la mano de esos dos fenómenos que son Carlos Nicolía y Lucas Ordoñez. Para apuntar también que hubo una gran mejoría en el arquero Grimalt.
España y Portugal jugaron antes y pudieron ver en vivo el despliegue argentino sobre el parquet. Se fueron preocupados porque Argentina apareció en su plenitud y cuando eso sucede es un equipo muy difícil de superar. Es bueno que eso suceda ahora que entramos en la etapa de definiciones, cuando un acierto alcanza para ganar y con un error te volvés a casa.