En mayo de 1990, Susana del Carmen Barrera, jubilada de 65 años, fue brutalmente asesinada en su casa de Concepción por su sobrino nieto Eduardo Marcelo Heredia y un amigo adolescente, quienes además robaron varios objetos. Ambos fueron condenados a prisión perpetua por homicidio agravado y robo, cumplieron largas condenas, reincidieron en delitos menores y finalmente recuperaron la libertad, mientras la comunidad recuerda la violencia y traición familiar del caso.