Quienes al menos una vez han tenido migrañas saben lo que es ese dolor intenso que no te deja siquiera abrir los ojos y que se puede extender por horas. Para aliviar el dolor hay diferentes infusiones, analgésicos y hasta técnicas de respiración que ayudan a mitigar la molestia, pero a veces no es suficiente.
Hay que saber en primera instancia el origen del dolor, para diferenciar una migraña de una cefalea.
La migraña es una enfermedad neurológica, caracterizada por ataques recurrentes de dolor de cabeza de gran intensidad que puede acompañarse de síntomas como vómitos, náuseas, mayor sensibilidad a la luz, al sonido y a los olores. Estos episodios pueden durar entre 2 y 72 horas.
Según los especialistas es tres veces más común en mujeres que en hombres y afecta con mayor frecuencia a personas de entre 15 y 50 años. La cantidad de días de crisis al mes están directamente relacionada con la limitación para realizar actividades laborales, familiares, académicas y/o sociales afectando en la calidad de vida.
Qué señales de alarma tener en cuenta
Si los dolores de cabeza presentan alguna de estas características, la recomendación de quienes saben es acudir a un profesional de la salud:
- Aparición repentina y muy intensa.
- Dolor extremo que no cede.
- Síntomas neurológicos asociados (hormigueo, dificultad para hablar o para ver).
- Dolores muy frecuentes o que no responden a medicación habitual.
Ante sospecha de migraña, la primera consulta puede ser con un médico clínico, quien evaluará y derivará al neurólogo o especialista en cefaleas si fuera necesario.
Qué hacer ante un episodio de migraña
- Tomar medidas higiénico-dietéticas: Consiste en llevar una alimentación saludable baja en azúcares y grasas, rica en frutas y verduras, equilibrada en calorías y nutrientes, y en estar bien hidratada. También en hacer una actividad física que te resulte placentera en forma regular.
- Descanso ante una crisis: Si estas atravesando una crisis de migraña, lo mejor es buscar reposo en un lugar calmado y lo más aislado posible, sin ruido ni factores externos que incrementen el dolor.
- Compresas para calmar el dolor: No es una receta médica, pero es popularmente conocido que las compresas en distintas partes de la cabeza, nuca y cuello pueden ayudar a calmar el dolor. Procurar que las mismas estén frías para lograr el efecto relajante.
- Identificar el origen del dolor: Trata de identificar las situaciones, lugares o alimentos que te desencadenan un ataque. Comidas que te caen mal, circunstancias que te provocan estrés o personas con las que te pones tensa.
- Lograr un buen descanso: Es importante descansar bien, dormir lo necesario, desconectarte de las pantallas antes de ir a la cama.
- No abusar de la medicación y consultar si las crisis persisten: Hay quienes se toman a la ligera una migraña y con algún comprimido de venta libre esperan que se calme. El problema es que esto solo puede ocultar por un tiempo un problema que se puede volver más real y complejo. Lo mejor es acudir a un médico clínico o neurólogo si los episodios se dan con frecuencia, y darle inicio a un tratamiento indicado por un médico, para que los síntomas no se vuelvan crónicos y la migraña no sea una parte crucial en tu vida.