Día de San Expedito: ¿quién era y por qué se celebra el 19 de abril?
El patrono de las causas justas y urgentes tiene cientos de devotos en San Juan, y hasta dos templos dedicados a él, pero no todos saben la historia del santo legionario romano.
San Expedito es uno de los santos que más devotos tiene en San Juan, con santuarios dedicados a él en Bermejo y Angaco. El 19 de abril se celebra el día del santo patrono de las causas justas y urgentes. Este año, en el contexto de pandemia que atraviesa la pandemia y el mundo, se realizó una sola misa a las 11 horas en el templo de Bermejo y en Angaco, en el Complejo San Expedito El Bosque, a las 10 y 12 horas. A las 16 continuarán las confesiones y a las 17 harán la Santa Misa. Son muchos los sanjuaninos y sanjuaninas que oran a este santo. Pero… ¿quién era y por qué su día es el 19 de abril?
San Expedito fue un santo y mártir católico que habría vivido entre los siglos III y IV, siendo comandante de la Legión XII Fulminata del ejército romano, bajo el gobierno del emperador Diocleciano.
Existen dos versiones distintas sobre este santo, pero ambas llevan al mismo final. Una es de fines del siglo XVIII, cuando la Legion XII, apodada también “Fulminante, se encontraba apostada en el distrito de Melitene (en Capadocia), hoy Malatya (Turquía), sede de una de las provincias romanas de Armenia, a finales del siglo III. Su misión era proteger el territorio romano de un ataque de los hunos. En la otra versión, la Legión XII estaba desplegada en Armenia, luchando contra bárbaros y patrullando los confines del imperio.
San Expedito, Bermejo
Según la leyenda, el ejército venía peleando hace tiempo por lo que tenían hambre, sed, sin fuerza y la moral baja en un territorio hostil. Sus enemigos estaban muy cerca por lo que, en su desesperación, los soldados romanos alzaron sus brazos en plegaria como muchas veces habían visto a los cristianos hacer, rezándole a este misterioso Dios que cumplía milagros. De pronto, y ante los confundidos ojos del enemigo, que veían una legión romana realizando un extraño ritual, el cielo se puso oscuro y un vendaval de viento y agua descendió sobre el campo de batalla, arrastrando y destrozando a los enemigos de Roma.
Luego de la batalla, muchos soldados se convirtieron a la fe cristiana; sin embargo Expedito seguía sin comprender lo que ocurría, aunque su corazón sabía que Dios lo estaba llamando, y que se había acordado de él y de sus hombres. Su puesto en el ejército no era compatible con la conversión al cristianismo, ya que esto significaba un abierto desafío a la autoridad del emperador. Al enterarse el emperador Diocleciano de estos hechos envió órdenes para que se pusiera fin de inmediato a lo que consideraba una revuelta militar. Aunque muchos de sus soldados y amigos se habían convertido, Expedito continuaba con dudas: no se decidía entre su carrera militar y el llamado que indudablemente estaba recibiendo desde los cielos. Finalmente, un día Expedito decidió cambiar de vida y convertirse. En ese momento, es cuando se le aparece el Espíritu del mal en forma de cuervo y le grita en latín «¡Cras, cras, cras!» (mañana, mañana, mañana’), con la intención de prolongar su indecisión y evitar su conversión. Pero Expedito reaccionó enérgicamente aplastando al cuervo con un pie, gritando: «¡Hodie, hodie, hodie!» (‘hoy, hoy, hoy’).
Es entonces cuando Expedito decidió ser cristiano. Luego de su conversión, comenzó a proteger a los cristianos que eran llevados a los circos romanos para ser devorados por leones. Pero el emperador no podía tolerar que un comandante de legión desafiara sus leyes y que se hubiera convertido al cristianismo. Por esta razón fue detenido e interrogado, junto con otros compañeros de armas que también se habían convertido a la fe. El 19 de abril del año 303, Expedito fue sacrificado por orden del emperador en Melitene, junto con Cajo, Gálatos, Hermágoras, Aristónico y Rufo. Se impuso la pena de flagelación, se le dio a los reos la oportunidad de arrepentirse y, posteriormente, como se rehusaron fueron decapitados.
Curiosidad: San Expedito no es un santo "oficial" de la Iglesia Católica.
En 1906 el papa san Pío X ordenó que Expedito fuera retirado del martirologio, y no fue vuelto a inscribir en el Nuevo Martirologio Romano, promulgado en 2001. La Iglesia lo descanonizó por saber muy poco sobre él, es decir, figura como leyenda, pero la Iglesia no dice que no existe. Santa Brígida y Santa Nicasia de Jesús son dos casos similares.
Antes del siglo IX no existía un proceso de canonización como ahora, por lo que cada diócesis calendarizaba sus festividades según su conveniencia. Durante varios siglos, celebraciones locales o particulares pasaron a ser tradición y a ser celebrados por la Iglesia. Aunque la devoción popular al santo esté muy arraigada, no se lo puede considerar santo «oficial» de la Iglesia católica.