El 15 de noviembre de 2017 el submarino ARA San Juan naufragó en aguas del Atlántico Sur luego de reportar un principio de incendio en la sala de baterías de proa con sus 44 tripulantes, a bordo. Un año y dos días después, exactamente en la madrugada del 17 de noviembre de 2018, fue hallado en las profundidades del Golfo San Jorge, a 597 kilómetros de Comodoro Rivadavia. A tres años de su hundimiento, familiares de las víctimas y autoridades nacionales honraron la memoria de los submarinistas fallecidos.
Entre esos 44 tripulantes había tres sanjuaninos llamados Ricardo Gabriel Alfaro, Cayetano Vargas y Renzo David Martín Silva que dejaron su vida en ese submarino. Los mismos partieron siendo muy jóvenes para alistarse en la Marina, con el sueño de ser militares y defender la soberanía.

Ingresaron a la Escuela Naval Militar también con el objetivo de buscar un mejor futuro personal y después de mucho esfuerzo formaron sus familias lejos de la provincia que los vio nacer. Quienes conocieron a estos marinos sanjuaninos los definieron como buenas personas, responsables y de total entrega por su trabajo.
Alfaro, tenía 37 años y fue el primer sanjuanino identificado como parte de la tripulación del ARA San Juan. Hasta que se fue a la Marina vivió en el Barrio Aramburu, en Rivadavia. El mismo se casó con Andrea Mereles y tuvo dos hijos. Formó su hogar en Mar del Plata y desde hacía 4 años estaba embarcado en el submarino y este era su último año. Llegó a ser Suboficial Segundo y tenía a cargo la cocina del ARA San Juan.

En tanto que Cayetano Vargas, de 45 años, pasó más de la mitad de su vida en Mar del Plata donde se casó y tuvo dos hijos. El mismo nació en el departamento de San Martín y ahí pasó parte de su infancia. Siendo joven partió de San Juan, ingresó a la Marina y llegó al rango de Suboficial Segundo. Hizo sus estudios en el Colegio Luján y durante muchos años vivió en el barrio Las Heras, en Capital, donde actualmente siguen viviendo sus papás.

El tercer sanjuanino que falleció fue Renzo David Martín Silva, de 32 años. El mismo llegó a ser Teniente de Fragata. Sus conocidos lo definieron como un submarinista apasionado y comprometido con su trabajo. Ingresó a la Escuela Naval Militar a los 18 años y si bien es nacido en la provincia su familia no se encuentra arraigada en esta tierra. Hay integrantes que viven en Mendoza y otros en el exterior, incluido su padre.
