Prostitución trans

¿Dónde trabajan ahora? El problema del cupo laboral trans y la inseguridad de la nueva zona roja

Las trabajadoras sexuales se mudaron. Hablan de 'arrebatos', problemas con la policía y un cupo laboral 'cada vez más excluyente'.
jueves, 23 de mayo de 2019 · 11:37

El pasado 11 de marzo el ingeniero Alberto Mattar protestó caminando en ropa interior por el centro sanjuanino por la prostitución trans en la vía pública. De manera puntual, el reclamo era por el funcionamiento de un baldío abandonando en Avenida Córdoba entre Güemes y Caseros. En este lugar el ingeniero aseguraba que “funciona el bulín de las travestis, que no solo tienen relaciones sino que realizan otro tipo de maniobras, como la droga”.

Después de la manifestación de Mattar el terreno quedó sensible. En el medio hubo de todo. Charlas entre la municipalidad, los vecinos y las trans por un nuevo código de convivencia, amenazas entre quienes no querían ver más a las trabajadoras sexuales frente a su casa y un reclamo constante por parte de la minoría en relación a un cupo laboral que les facilite otras opciones que no sea la prostitución. “Necesitamos trabajo, el cupo laboral trans es muy malo. Si no sos peluquera, sos prostituta” afirmó en otra edición de Tiempo de San Juan, Verónica Araya de la asociación ATTA, que nuclea a las travestis de la provincia.

Ahora la situación ha vuelto a generar cambios. En primer lugar la zona roja de las trans ya no es más en Av. Córdoba sino por calle Santa Fe pasando Caseros, ocupando diferentes esquinas que traspasan Avenida Rawson. Una zona donde durante un tiempo hubo prostitución y que había sido catalogada por las mismas trabajadoras como insegura. En relación a esto, la representante de las trans,

Verónica Araya expresó que “tuvimos que trasladarnos por los reclamos de los vecinos, pero ahora donde estamos tenemos problemas con la policía que nos corre del lugar” y agregó que “asimismo hemos tenido problemas de inseguridad con compañeras que les arrebatan la cartera o el teléfono, lamentablemente la inseguridad sigue latente en esa zona” sostiene.

Por otra parte, la espera por políticas inclusivas continúa en el sector. “Nosotras también entendemos la situación de los vecinos pero las compañeras necesitan seguir trabajando. No lo hacen en poca ropa como antes pero ahora tuvimos que cambiar de lugar,  y donde estamos, en calle Santa Fe estamos delimitadas, porque en esa zona somos un montón” y agrega que “la sociedad piensa que la vida de la mujer trans es pluma y lentejuela. La mayoría de nosotras tenemos que salir a patear la noche. Somos nuestras propias patronas, buscamos generar nuestro propio trabajo. No tenemos la aceptación. La mayoría que no está en la calle, está en una peluquería. No somos aceptadas, no somos incluidas y necesitamos revertir esta situación, porque todas somos personas y somos mujer ante la ley” finaliza.

 

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