Emiliano Lara es un joven sanjuanino de 13 años, hincha fanático de San Martín, para pesar de su familia, en donde todos son hinchas de Sportivo Desamparados. Desde hace más de un año reside en Buenos Aires, ya que tuvo complicaciones de salud, estuvo internado en una clínica y pudo salir adelante. Pero debe tener cuidados especiales que en San Juan no consigue, por eso continúa en aquella provincia.
En la clínica, sus padres Fabricio y Noelia se turnaban para acompañarlo. Pero era su papá quien pasaba más tiempo con él, ya que su mamá debía cuidar también a sus hermanos más chicos, Ernestina y Joaquín.
Este sábado, para Emiliano no hubo limitaciones: entró a la cancha de Morón y bancó los trapos verdinegros en la Copa Argentina. "¿Quién dijo que todo está perdido?, yo vengo a ofrecer mi corazón", canta Fito Páez. Frase a la que evidentemente Emi, como lo llaman sus amigos, adhiere.
La vida no ha sido fácil para Emiliano. Nació con hidrocefalia y, a pesar de las recaídas constantes, siempre logra salir adelante. Aunque esta última lo haya llevado a instalarse en plena urbe porteña. En la clínica tuvo una habitación con todas las comodidades que su situación amerita. Lo mismo en el departamento que habita ahora. Luego de las últimas complicaciones, se da a entender, más allá de que no pueda hablar bien. También puede salir a pasear. Es por eso, que este sábado pudo ir a ver a su San Martín, que se enfrentó a Brown de Adrogué en la cancha de Deportivo Morón.
Y fue su padre quien retrató los momentos de alegría del joven y le envió las imágenes a Omar Pizarro, querido amigo y empleado de su distribuidora quien es el responsable de que Emi (como todos le dicen) se haya teñido el corazón de verdinegro. “Si bien mi papá siempre lo cargaba cuando Emi iba al negocio, su amor por San Martín comenzó cuando se trasladó a Buenos Aires. Le empezó a pedir a su papá que le pusiera los partidos y le comprara la camiseta”, le contó a Telesol Diario, Ayelén, hija de Omar, quien subió a Facebook las fotos que están haciendo popular a Emiliano.
“Toda su familia es de Sportivo, incluso uno de sus abuelos tuvo un cargo en el club. Pero él es muy fanático de Boca también y la primera vez que fue a un partido, justamente jugaba Boca con San Martín. Su padre lo llevó. Gritaba los goles de ambos equipos y hasta tiene contacto con 'la doce', con quienes ha entrado a la cancha y ha compartido”, añade Ayelén, para quien Emi “es un milagro hermoso de Dios”, como escribió en la publicación de su Facebook.
Estas son las cosas bonitas del fútbol y de la pasión por un equipo. El hacer frente a la vida, el lidiar con una enfermedad y que, a pesar de la distancia y las adversidades, alguien ponga el corazón y las ganas para apoyar desde una grada al equipo de sus amores. Emiliano tiñó su corazón de verdinegro y para él no hay nada que le impida demostrarlo. El sábado, San Martín se fue derrotado. Pero eso es sólo fútbol. Emiliano vence todos los días a los malos pronósticos sobre su salud y, si todo sigue bien, en pocos meses estará de vuelta en San Juan. Es un valiente. Y esas son las cosas realmente importantes de la vida. Un verdadero campeón.
Fuente: Telesol Diario