TURISMO

Revolución en la Difunta Correa: tendrá luz led y un nuevo acueducto

El objetivo es revalorizar el paraje dotándolo de agua durante todo el año. Se iluminará la Senda del Peregrino y también la ruta que conduce hasta el lugar religioso. El ministro de Planificación, Julio Ortiz Andino, está trabajando en el proyecto.
sábado, 09 de enero de 2016 · 19:55

Por Natalia Caballero

ncaballero@tiempodesanjuan.com

El paraje Difunta Correa recibe más visitas al año que la cantidad de habitantes que tiene San Juan. El dato lo dijo el gobernador, Sergio Uñac, en Paren las Rotativas. Es debido a la gran cantidad de personas que convoca este mítico lugar religioso que el gobierno provincial lo quiere repotenciar y para lograrlo, apeló a la elaboración y puesta en práctica de un proyecto que revolucionará el sitio. Las obras que se barajan son la dotación de iluminación nueva y la construcción de un acueducto que provea de agua durante los 12 meses del año al paraje.

Para Uñac, potenciar al turismo no solo se logra mediante las grandes acciones sino también de revalorizar pequeños hitos. Uno de los hitos que destacó fue el cablecarril de Zonda y el otro, el paraje de la Difunta Correa. "Le he pedido al ministro de Planificación, Julio Ortiz Andino, la construcción de un acueducto que lleve agua al paraje Difunta Correa”, aseguró el primer mandatario.

La idea es que el acueducto lleve el agua desde el Control Forestal hasta el paraje. Actualmente en la Difunta toman el agua de una vertiente, que se seca durante varios meses del año. Para que los turistas tengan agua, el municipio debe llevar agua en camiones asta Vallecito.

La otra gran obra que incluye el proyecto de revaloración de la Difunta es la dotación de nueva iluminación al paraje. "Queremos que la Difunta Correa tenga nueva iluminación. Vamos a apuntar a conseguir iluminación de primera y que optimice el gasto, iluminación de LED desde el Control Forestal hasta el paraje, como en el caso del acueducto”, añadió Uñac.

La iluminación tendrá otra pata y se trata de dotar de luces LED a la Senda del Peregrino. El camino, que realizan miles de promesantes todos los años, tiene 29 kilómetros de extensión, todo asfaltado. El camino se inicia con un puente pintado de blanco que conecta la ruta 20 con la senda, en la zona del paraje Pie de Palo, a la salida de la ciudad de Caucete. Luego recorre el costado izquierdo de la ruta 20 hasta la intersección con la ruta 141 y sigue paralela a ella.

A lo largo de los 29 kilómetros, se colocarán luces de última generación. La obra le dará más seguridad a los promesantes y al mismo tiempo, embellecerá el camino.

"El turismo religioso debe ser aprovechado, el paraje Difunta Correa debe ser uno de los más visitados del país. Es un lugar para potenciar. Estas son las pequeñas cosas que vamos ir generando para que haya una oferta turística más variada y con muchos servicios”, añadió en este sentido el Gobernador.

El tipo de viajes que realizan los visitantes movidos por cuestiones de fe suelen ser estadías estancias cortas, de tres o cuatro días, generalmente coincidentes con fines de semana o puentes. El turismo religioso abarca desde la visita a santuarios o lugares sagrados como peregrinaciones. También incluye visitas a tumbas de santos y asistencia y participación en celebraciones religiosas.

Aún no hay fechas definidas para la puesta en marcha de este proyecto, ni tampoco de la inversión que se tendrá que hacer, pero lo cierto es que está la instrucción de revitalizar este hito, que es una atracción turística en todo el país.

 

 

Un poco de historia

Se conservan diversas versiones de la leyenda, conforme la cual Deolinda Correa (o Dalinda Antonia Correa, según el nombre con el cual aparece mencionada en el relato más antiguo (Chertudi y Newbery, 1978)), fue una mujer cuyo marido, Clemente Bustos, fue reclutado forzosamente hacia 1840, durante las guerras civiles vivían en Angaco donde vivía la familia- la soldadesca montonera que viajaba a la rioja obligó al marido de Deolinda, contra su voluntad, a unirse a las montoneras. Esto hizo que Deolinda, angustiada por su marido y a la vez huyendo de los acosos del comisario del pueblo, decidiera ir tras él.

Deseosa de reunirse con su marido en la rioja tomó a su hijo lactante y siguió las huellas de la tropa por los desiertos de la provincia de San Juan llevando consigo sólo algunas provisiones de pan, charque y dos chifles de agua. Cuando se le terminó el agua de los chifles, Deolinda estrechó a su pequeño hijo junto a su pecho y se cobijó debajo de la sombra de un algarrobo. Allí murió a causa de la sed, el hambre y el agotamiento. Cuando los arrieros pasaron por el lugar al día siguiente y encontraron el cadáver de Deolinda, su hijito seguía vivo amamantándose de sus pechos, de los cuales aún fluía leche. Los arrieros la enterraron en el paraje conocido hoy como Vallecito y se llevaron consigo al niño.

Al conocerse la historia, muchos paisanos de la zona comenzaron a peregrinar a su tumba, construyéndose con el tiempo un oratorio que paulatinamente se convirtió en un santuario. La primera capilla de adobe en el lugar fue construida por un tal Zeballos, arriero que en viaje a Chile sufrió la dispersión de su ganado. Tras encomendarse a Correa, pudo reunir de nuevo a todos los animales.

Hoy en día mucha gente deja en el santuario de la difunta botellas con agua, pensando que "la difunta toma esa agua".

 

 


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