El Congreso duró cuatro días. Desde el domingo 26 al jueves 30 de abril. Aquel año ’36 se presentaba prometedor respecto de la inversión en productos locales. La presencia de Carlos Brebbia, subsecretario del entonces Ministro de Agricultura de la Nación, Miguel Ángel Cárcano, simbolizaba el apoyo de la Nación a San Juan, sobre todo pensando que esta provincia había sido elegida como sede de la cuarta edición de un congreso itinerante que reunía al poder político del país, y económico que representaban al sector frutícola, agrícola y vitivinícola.
En medio de aquel congreso, se inauguró el puente carretero sanjuanino que unía los departamentos de 9 de Julio y Caucete. Fue una obra largamente esperada, construida con una infraestructura de avanzada. El entonces gobernador Juan Maurín tenía sólidos contactos en Buenos Aires, lo que permitió dar curso a la economía de la provincia realizando obras que hasta el día de hoy duran. Unas de ellas fueron los puentes sobre el río San Juan, como el puente carretero. Esta obra acrecentó la comunicación vial entre dos de los departamentos claves en temas frutícolas. Además, le permitió a los pueblerinos acortar distancias de un lugar a otro.
El Teatro Estornell fue el escenario de la inauguración del congreso. Las actividades comenzaron muy temprano. Los participantes tenían un abultado cronograma de actividades, incluidas la primera exposición de frutas frescas y secas que se hacía en San Juan, y un recorrido por departamentos de la provincia. Corría el domingo 26. La sala del teatro estaba repleta. Autoridades políticas, empresarios y público colmaban con su presencia el lugar. Los medios de comunicación daban noticias sobre este encuentro de manera asidua, comentando a diario el cronograma de actividades, de tal manera que miles de sanjuaninos pudieron saber lo que estaba pasando, generando expectativas y esperanzas. Casi nadie estuvo al margen. La difusión fue asertiva e implacable.
El encuentro comenzó, como de costumbre, con el canto del Himno Nacional interpretado por la Banda de Música de la Policía. Luego, los discursos. Primero el de Juan Maurín, luego el de Carlos Brebbia. Ambos discursos dieron comienzo a una serie de ellos, en boca de los delegados de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santiago del Estero y Catamarca. De esta manera, quedó oficialmente inaugurado el congreso.
El martes 28 había amanecido nublado y amenazaba temporal. Una caravana de una veintena de vehículos comenzaba un raid muy temprano en la mañana. La comitiva visitó el departamento de Calingasta. Después pasaron por Zonda. La caravana paró a la entrada del Cerro Blanco; luego, El Tambolar. Cerca de las 10:30 hicieron pie en Pachaco para degustar una media mañana, entre conversaciones respecto de los lugares visitados, abundando en comentarios respecto de la vegetación y los cerros que se imponían frente a ellos. Al medio día pararon en la estancia de Los Piuquenes a almorzar. Allí estuvieron hasta las 14:30 de la tarde. De allí se dirigieron al establecimiento "La Capilla”, propiedad de Silvio Zúccoli, con el propósito de visitar los manzanares que se cultivaban en el lugar. Luego, emprendieron el regreso a la ciudad capital de la provincia. Eran alrededor de las 4 de la tarde. El miércoles 29 fue un día de visitas a bodegas, escuelas y viñedos. El jueves 30, la conclusión.
Fueron cuatro días de intensas experiencias. Finalmente, el congreso llegaba a su fin, con resultados prometedores para la provincia. Y un puente, inolvidable, sin dudas: el puente carretero sanjuanino.
Fuentes:
Diario Tribuna, abril de 1936.
Diario El Zonda, abril de 1936.
Un accidente sin consecuencias lamentables
Ocurrió a la altura del kilómetro 92, a tres km de Pachaco. Alrededor de las 17:40hs, el Ford chapa nº 77 propiedad de Gabriel Landa, ocupado por varios delegados que habían venido a participar del congreso, fue bruscamente envestido por un automóvil oficial que venía detrás a pocos metros, conducido por Miguel Videla, por una frenada repentina.
A causa de coche en la parte trasera del Ford, el vehículo dio frontalmente contra la barranca de la ruta volcando de manera inmediata. Tres de sus tripulantes sufrieron graves heridas en la cabeza y otras partes del cuerpo, sin llegar a ser golpes mortales. El mismo automóvil oficial, que había quedado casi intacto, se ocupó de llevar a los heridos al Hospital Rawson, llegando al nosocomio cerca de las 8 de la noche.